Museo de Arte Colonial de La Habana

El Museo de Arte Colonial de La Habana
El Museo de Arte Colonial de La Habana

El Museo de Arte Colonial de La Habana conserva valiosos ejemplares de vajillas y muebles de la Cuba colonial de los siglos XVIII y XIX.

El Museo de Arte Colonial de La Habana se encuentra en una de las construcciones más destacadas del conjunto arquitectónico que rodea a la Plaza de la Catedral en el Centro Histórico de La Habana, Patrimonio de la Humanidad.

Historia del inmueble del Museo de Arte Colonial.

El inmueble ostenta una larga historia de ocupantes a partir del año 1622. En 1726 vivía en ella su más importante propietario: el Teniente Coronel don Luis Chacón. Desde la segunda mitad del siglo XIX hasta el triunfo revolucionario de 1959 acogió renombradas instituciones como el Real Colegio de Escribanos de La Habana, el importante diario La Discusión y la antigua firma licorera Arechavala.
Posee una de las más proporcionadas fachadas de la arquitectura colonial cubana, con su original sencillez dada por la simétrica distribución de vanos en dos plantas, sin entresuelo, y el adecuado remate de tejas criollas.
En 1969 finalmente fue inaugurado allí el museo, con lo cual se cumplían dos grandes deseos: resguardar el importante monumento histórico-arquitectónico del inmueble y abrir las puertas a nuevos conocimientos sobre la cultura nacional.

Museo de Arte Colonial

El Museo cuenta con tres salas de exposición permanente y una de exposición transitoria que presenta habitualmente piezas relacionadas con la temática del museo o con fondos de la institución.

Salas de la planta baja del Museo de Arte Colonial.

Una primera sala de la institución muestra colecciones de piezas de vajilla de los siglos XVIII y XIX, y muebles que formaron parte de las costumbres de las familias cubanas de la época colonial. Su diversidad estilística, originalidad y diseños, indican el lujo y la ostentación que caracterizaron a una clase social imitadora de las modas imperantes en Europa.
Entre las manufacturas más importantes destacan las de París o París Viejo, Limoges, Worcester y Royal Doulton, entre otras. También se encuentran las lozas inglesa y española como William Adams, Pickman y Sargadelos.
Las vajillas más representativas de las familias cubanas en la época colonial son las de los condes de la Fernandina, Sagunto, San Ignacio, San Juan de Jaruco, Pedroso y Garro, Macuriges, Casa Romero y Casa Montalvo, y las de los marqueses de la Real Campiña, Almendares y de la Real Proclamación.
Otra sección de la planta baja muestra los elementos relacionados con el transporte, ilustrando el ambiente y costumbres de la época, variedad y calidad del trabajo artesanal con metales y cueros. Se destaca un quitrín de lujo, así como la colección de espuelas y estribos realizados en metal, de variados diseños y delicadas tallas, galones de librea, tejidos para esclavos caleseros.

Sala de elementos de la Arquitectura del Museo de Arte Colonial.

El museo cuenta con un conjunto de tipos de rejas de diseños y de funciones variadas como guardavecinos, portafaroles y verjas. Exhibe un grupo de aldabas-tiradores del siglo XVIII que evidencian la influencia de la cultura africana en el trabajo artesanal cubano.
En su segunda sección, la sala conserva un conjunto de las puertas más usadas en las casas desde el siglo XVIII hasta finales del XIX. Como ejemplos de elementos decorativos de las casas, pueden verse además copas vidriadas y esculturas en piedra y mármol adosados a fachadas durante el período neoclásico en el siglo XIX.

Salas de la planta alta del Museo de Arte Colonial.

La planta alta presenta colecciones como las del mueble y la vidriería cubanos, temas en los cuales se especializa el museo, y las Salas Ambientadas, conformadas a partir del estudio de la vida y las costumbres de la sociedad colonial, especialmente del sector burgués.

Salas ambientadas de la planta alta del Museo de Arte Colonial

En una de las salas ambientadas se recogen los elementos pertenecientes al Salón de una casa cubana del siglo XIX. Tiene un juego completo del tipo “de medallón” de talla inspirada en elementos naturalistas, una cómoda de las llamadas “de sacristía” -muy usada en el siglo XVIII-, con la corona tallada de los condes de Lagunillas. Exhibe un juego de salón de estilo rococó-victoriano, original del ebanista norteamericano John Henry Belter, objetos de porcelana, biscuit y cristalería, procedentes de manufacturas europeas.
En otra de las salas se exponen piezas correspondientes con el Gabinete, espacio donde la familia realizaba actividades de carácter íntimo. Dentro del estilo que imperó en la primera mitad del siglo XIX, exhibe muebles que se destacan por la sencillez y elegancia en su diseño y la utilización del enchapado y la marquetería; se destaca el piano inglés, de estilo Sheraton y mecedoras, muebles de gran arraigo en los interiores de las casas cubanas.
Con ambientación del siglo XIX, en la sala del Comedor se muestra la riqueza de las familias aristócratas cubanas. Cristalería francesa cifrada con corona de marqués, vajillas de porcelana europea con títulos de nobleza y encargadas a manufacturas de renombre, mantelería fina en tejido y bordado, cuadros al óleo de pintores cubanos como el paisajista Esteban Chartrand y muebles de carácter popular como el tinajero y las butacas de Campeche.
En la sala ambientada con elementos del Dormitorio según la costumbre del siglo XIX cubano, se expone un juego de cuarto ecléctico que perteneció al conde de San Juan de Jaruco. El rincón religioso está conformado por un reclinatorio, una imagen, una pila de agua bendita (o benditera) y una sillita de iglesia, cuadros religiosos, entre otros. En el armario canastillero se exhiben elementos que formaron parte del vestuario femenino: prendedores realizados con cabellos humanos; prismáticos, impertinentes, prendedores de sombreros devocionarios religiosos.

1 Comentario

  1. Estimados, estoy escribiendo una tesis sobre el colegio Maximo de Cordoba, Argentina, me interesaria saber si ustedes tienen alguna pieza de mobiliario Jesuita de esa epoca, mas presizamente me interesan las aulas, gracias
    Arquitecta Delia Cordone

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