Museo del carnaval

El Museo del carnaval de Santiago de Cuba

Historia del Museo del carnaval

El Museo del carnaval fue inaugurado el 7 de junio de 1983, en Santiago de Cuba. Esta institución cultural se creó con el objetivo de mostrar las tradiciones y recuerdos de los carnavales que anualmente, en el mes de julio, se celebran en la ciudad.
A partir de 1981 este inmueble colonial sirve a la comisión del carnaval, encargada entre otras funciones, de la organización de las alegres y populares fiestas. En 1983 se concreta la realización del Museo del carnaval que muestra la evolución de esta manifestación a través de secuencias fotográficas con textos explicativos, cronologías, objetos e instrumentos musicales utilizados en su realización.
La construcción data de finales del Siglo XVIII y en sus orígenes se destinaba a la actividad doméstica, función que pierde en la década de 1950, al ser convertida en la escuela primaria Colegio Pedagógico Católico, donde acudían los hijos de familias adineradas de la época.
Durante los años 60, hasta el 1968, el inmueble funciona como escuela primaria, “Eduardo García Lavandero”, y posteriormente como oficinas del Ministerio de Educación.
La edificación conserva valiosos elementos de la carpintería, barandaje con barrotes de madera, grandes ventanales, balaustradas de madera en ventanas y puertas españolas, y merece mención especial el techo de alfarje decorado que presenta en una de sus dependencias interiores, el cual, por su expresividad y singularidad constituye un ejemplar significativo de la arquitectura cubana.
Los espacios interiores, en el tiempo, sufrieron varias transformaciones, pero la imagen integrada de los componentes de la fachada del inmueble mantiene su gran belleza. La presencia de dos grandes puertas españolas de madera recia con clavos de bronce y las ventanas de balaustrada con travesaños de madera, caracterizan la fachada principal y le imprimen una singular elaboración formal.
El corredor del Museo del carnaval es, sin duda, el elemento que ofrece la más inmediata imagen de la vivienda. Recorriendo todo el frente, se muestra como un bello mirador urbano y espacio intermedio entre la calle y la vida familiar, lo que se acentúa con su habilidosa adaptación a la topografía, salvada por dos escaleras de acceso.

Características del Museo del carnaval

La institución, remodelada con motivo del medio milenio de la villa, el 25 de julio venidero, muestra las tres etapas más importantes del Carnaval santiaguero, en la Colonia, en la República Mediatizada y después del triunfo de la Revolución, el primero de enero de 1959.
Quien recorre sus salas podrá apreciar la historia del Rumbón Mayor, como suele nombrarse, que tuvo origen en las procesiones religiosas del 25 de julio, dedicadas a Santiago Apóstol, además de importantes objetos que constituyen elementos de esta tradición como maquetas de carrozas, trofeos, pendones, vestuarios, capas y adornos de calle.
Además, la instalación dispone de un área consagrada a los instrumentos musicales de las agrupaciones más significativas en esas fiestas: cabildo carabalí, tumba francesa y conga santiaguera, y con un patio donde se dan cita los más conocidos grupos folclóricos que recrean sus bailes tradicionales.
El Museo del Carnaval está situado sobre la calle Heredia, 303, en Santiago de Cuba. Abre de martes a domingo de 9am a 8pm, salvo los domingos que cierra a las 5pm. Los lunes cierra.

El carnaval santiaguero

Los carnavales de Santiago de Cuba se encuentran entre los más atractivos de la zona del Caribe, con sus congas del Cocoyé acompañada de gente arrollando por las calles. En este carnaval la gente participa como espectador y actuante.
El carnaval santiaguero posee algunas particularidades, tales como la fecha de celebración del 25 de julio coincidentemente con varias fiestas del santoral católico, y por otra parte, el importante papel político y económico de esa ciudad.
Estos eventos masivos fueron inicialmente concebidos como Fiesta de Máscaras o Los Mamarrachos, tiene un antiguo linaje que se remonta al período colonial. A fines del siglo XVII, todos los años una procesión recorría las calles de los alrededores de la catedral para celebrar el Día de Santiago Apóstol, patrono de la villa. En la ciudad estas fiestas se extendían desde San Juan (24 de junio) hasta San Joaquín (16 de agosto).
Se habla de festejos con tambores que desfilaban desde el siglo XVII y que “ya en el siglo XVIII una fuerte inmigración francesa proviene de Saint Dominingue, y sus nuevos amos llegan acompañados de sus esclavos haitianos domésticos, quienes han recibido una refinada influencia. Esos esclavos franco-haitianos habían formado sus cabildos y al asentarse en Santiago fundan las Tumbas Francesas, sociedades de baile, las cuales poco a poco se incorporan a las celebraciones de las fiestas de Mamarrachos, con sus bailes con coreografías, sus cantos y su música”.
En ocasiones de estas fiestas, a los cabildos se les permitía desfilar vestidos con disfraces y acompañándose de banderolas, estandartes, farolas y la sabrosa conga que no lleva altoparlantes. Así paseaban por las calles de los barrios más antiguos de la ciudad, los que han sido generadores de las más celebradas comparsas de todos los tiempos, como el barrio El Tivolí, Los Hoyos y la zona de la Plaza de Marte. Los Mamarrachos llegaban hasta el ayuntamiento, donde se entonaban sus cantos, esperando recibir a cambio un estímulo en metálico conocido como aguinaldo.
Todas las agrupaciones se caracterizan por emplear conjuntos instrumentales de percusión, en lo esencial de ascendencia africana. Especial mención hay que hacerle a la corneta china, llegada desde La Habana en 1915, un instrumento pequeño de tono agudo, de cinco notas y timbre gangoso, que por su melodía se parece a la gaita.
Los carnavales de Santiago de Cuba revelan la importancia que tienen las fiestas para la expansión, revelación y cohesión social masiva a la hora de preservar su dignidad y afirmar la identidad. Es una forma de reproducir, trasmitir y conservar las tradiciones festivas y ceremoniales, con sus mitologías, bailes, músicas, cantos, pantomima y fábulas milenarias, procedentes de los africanos.
En la actualidad el carnaval santiaguero se mantiene con sus tradiciones y modernidades.

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