La arquitectura barroca cubana

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La arquitectura barroca cubana
La arquitectura barroca cubana

Generalidades de la arquitectura barroca cubana

La arquitectura barroca cubana se refiere fundamentalmente a toda aquella obra constructiva realizada en la isla en el siglo XVIII, el cual es considerado como el siglo barroco por excelencia, tanto en las artes como en la construcción. Este estilo será el que defina las normas e ideas que llegan, aunque un poco tardías pero que influyen grandemente en la sociedad criolla que adapta lo barroco a sus condiciones insulares, tanto en lo material como en lo espiritual. Las obras más notables de este estilo las posee la arquitectura habanera, aunque se pueden encontrar a lo largo del país. Sus elementos compositivos se caracterizan por el empleo de la línea curva como elemento básico de diseño que serpentea en sus terminaciones, el juego con la luz presente en las fachadas y que busca el efecto de los claro-oscuro, las pilastras y columnas pierden su función estructural y se adosan a los muros como elementos decorativos para escoltar nichos en ocasiones vacíos, se resalta el uso de la perspectiva y predomina el balance simétrico en la composición.

Principales características de la arquitectura barroca cubana

La arquitectura barroca cubana tiene características muy propias, de acuerdo con los materiales de construcción que se dispusieron para acometer las obras, principalmente piedras que por su fragilidad no podrían ser trabajadas con la exhuberancia que el barroco asumió en otras latitudes. El clima y las condiciones geográficas hicieron necesario realizar adaptaciones que en el orden práctico eran muy sui géneris. Este es el período más prolífero en construcciones domésticas, civiles y religiosas. Ahora, a las residencias de las familias más pudientes se le adicionan una segunda planta. Los códigos barrocos se conjugan con los del mudéjar y surge lo que se ha dado en llamar el barroco cubano.

Algunas particularidades de la arquitectura barroca en Cuba

La máxima expresión de la arquitectura barroca cubana tiene se ve reflejada en la residencia del criollo adinerado, la cual define su planta en este período y que viene evolucionando desde el siglo anterior a partir del arte mudejar español y las necesidades de la isla. En este sentido la casa colonial criolla agrega en su exterior el corredor de su fachada sostenido por grandes columnas de piedra. La casa señorial ahora constará de dos plantas y un piso intermedio (entresuelo), con grandes balcones en la planta alta a lo largo de la fachada y otros breves en los entresuelos. Los balaustres de los balcones y escaleras son de madera torneada, al igual que el enrejado de las grandes ventanas. Las puertas claveteadas y fuertes completan la carpintería de una casa que sigue teniendo el recogimiento e intimidad del siglo XVII. El patio central define esta casa, pues hacia él se abren las habitaciones y las galerías interiores que centran la vida doméstica de la vivienda.