El Art-Nouveau en Cuba

El Art-Nouveau en Cuba
El Art-Nouveau en Cuba

Generalidades del Art-Nouveau en Cuba

El Art-Nouveau surge en Bélgica y Francia a finales del siglo XIX pero llega a Cuba de forma tardía. Desde el punto de vista formal, este estilo se basa en el trabajo de la línea curva que serpentea imitando el tallo de la vid.

Los motivos decorativos siempre se relacionan a la flora y a la vegetación. En los interiores se trabaja el hierro con una belleza superior a la del neoclásico y las cenefas y rodapiés son de azulejos decorados con los motivos florales.

El trabajo con el vidrio también alcanza gran maestría en lámparas, mamparas, vitrales, etc. Predomina el sentido femenino de la languidez y la superficialidad.

¿Cómo identificar el Art-Nouveau en Cuba?

En Cuba el Art Nouveau sufrió una influencia extraordinaria de la obra de Gaudí y del cual se tomaron los elementos fundamentales que identifican a la arquitectura habanera hasta cerca de 1930.

De esta forma aparecen muchísimos espacios, entre los que se destacan:

  • la construcción ubicada en las calles Gertrudis y Revolución en La Víbora llamada Mairá L´Ampurdá
  • la casa de la loma del mazo en la Víbora, la casa de Crusellas (1908) de la calle Reina
  • El Cetro de Oro y el Palacio Cueto en La Plaza Vieja de La Habana.

Principales exponentes del Art-Nouveau en Cuba

Con el edificio El Cetro de Oro, el arquitecto cubano Eugenio Dediot, logró quizás la pieza más acabada del Art-Nouveau que saliera del talento de un insular. Las plantas superiores desde la inauguración del edificio se destinaron para viviendas y poseen en los techos una elaborada y vistosa decoración pictórica, no obstante, son las fachadas los elementos que mayor realce le dan a este bloque.

Posee múltiples influencias y cuyas vertientes catalanas, vienesa y franco-belga se cruzan en sus muros. Esta última aporta sinuosas líneas de tensión que recorren las columnas de las esquinas del edificio y otros elementos como el remate del frontón, que recuerda una ostra, acompañado por sendos mascarones a cada lado.

La casa de Crusellas posee capiteles jónicos y arcos trilobulados que coexisten con la ondulación y el trabajo florido de las rejas superiores propios del Art-Nouveau. En el interior de la casa de la loma del mazo podemos observar la presencia del trabajo en hierro, las cenefas, los rodapiés de azulejos y las puertas con mamparas Art-Nouveau.

En el Palacio de Cueto los cambios introducidos en el edificio ocultan sólo parcialmente la carga decorativa neobarroca de sus fachadas, en las que se destaca particularmente la puerta principal, custodiada por dos faunos y coronada por un tupido follaje.

Las barandas primitivas de los balcones del primer y segundo nivel fueron reemplazadas por otras de menor cualificación Nouveau, y también se perdió la alta torre con un balcón mirador que se ubicaba sobre el remate superior de la esquina.

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