Las artes plásticas en la República

Las artes plásticas en la República
Las artes plásticas en la República

Las artes plásticas en la República y sus aspectos generales

Dentro de las artes plásticas en la República muchos son los pintores y escultores que fueron formados en la Academia de San Alejandro, los cuales continúan la línea academicista y formal. No es hasta 1925 que la plástica cubana republicana logra incorporarse a los planteamientos del arte contemporáneo. Para ello un grupo de pintores cubanos manifiesta la insuficiencia de su formación y deciden viajar, fundamentalmente hacia Francia para recibir en la Escuela de París la influencia del arte renovador.

Las décadas del 20 al 30 en las artes plásticas en la República

En 1927 las artes plásticas en la República exponen en La Habana las obras del arte nuevo. El escultor Juan José Sicre exhibe en el mes de enero, Víctor Manuel en febrero, Antonio Gattorno en marzo y en mayo se realiza una exposición conjunta. A partir de este momento comienza una nueva época en las artes plásticas cubanas denominada por algunos historiadores como “Heroica” y a la que luego se incorporó Carlos Enríquez – pleno de sensualismo – y Eduardo Abela, quien en el Machadato creó su famoso personaje del Bobo aunque después trabaja otros temas. Cabe también mencionar aquí a Fidelio Ponce de León, el cual fue el creador de una técnica lechosa con el empleo de formas sombrías. Todos estos pintores sufrieron la incomprensión y la falta de un respaldo en la tradición pictórica del país. Así también, cabe destacar que intentaron reflejar, tanto en la pintura como en la escultura, la conmoción social imperante por aquella época. Para 1937 Abela se encontraba dirigiendo el Estudio Libre de Pintura y Escultura, allí se desempeñaban como profesores Mariano Rodríguez y René Portocarrero. Ambos artistas se interesaron en esta época por afirmar lo nacional, aunque la frustración política los hizo replegarse para quedarse en la mera representación de elementos formales vernáculos tales como los medios puntos, las rejas, los gallos y la vegetación. En esta época se adquiere el barroquismo en la línea y el color, tan propio de los cuadros de Mariano, Portocarrero y Felipe Orlando . Portocarrero recibe con su obra “La Ciudad” el Premio Internacional Sombra en la Segunda Bienal de São Paulo, Brasil, en 1963. Amelia Peláez influida por el cubismo utiliza temas cubanos al representar flores, frutas, etc., con una marcada intención decorativa. Wilfredo Lam con el reencuentro con su país cristaliza su obra mundialmente famosa “La Jungla”, que forma parte del Museo de Arte Moderno de Nueva York . Sus formas surrealistas facilitan su expresión terrible e imaginativa. Por otro lado, Luis Martínez Pedro de tendencia imaginativa y Ernesto González Puig con su cuidadoso trazado comienzan a exponer también. Rita Longa, Eugenia Rodríguez y Marta Arjona dirigen sus esfuerzos creativos a la línea escultural.

Las artes plásticas en la República en las décadas del 50 y 60

En 1953 exponen los Once, cuya técnica fundamental es la abstracción. En esta tendencia sólo cuentan los valores estrictamente pictóricos. Sus exponentes fundamentales fueron: Guido Llinás, Raúl Martínez, Antonio Vidal, Salvador Corratgé, Hugo Consuegra, Fayad Jamís, Pedro de Orá, Tomás Oliva, José A. Díaz Peláez, Francisco Antigua y Agustín Cárdenas. El Grupo de los Once, que se inserta en el movimiento de las artes plásticas en la República estuvo inicialmente formado por René Avila, José I. Bermúdez, Hugo Consuegra, Fayad Jamís, Guido Llinás, Antonio Vidal, Viredo, Francisco Antigua, Agustín Cárdenas, José Antonio y Tomás Oliva. En 1963 Antonia Eiríz de estilo expresionista abstracto expone su obra. También los escultores Francisco Antigua, Agustín Cárdenas y Tomás Oliva trabajan con hierros y desechos. La pintura mural posee exponentes en la Escuela Nacional de Arte, La Casa de Las Américas y el Hotel Habana Libre. Blanco, Abela, Massaguer y J. David hacen de la caricatura una tradición que continúan Posada, Nuez, Chago y Guerrero. El grabado es la dedicación de Antonia Eiríz, Peña, Gámez, Sosabravo, Lesbia Vent Boza, Canet y Zarza. En otro sentido Raúl Martínez, Peña Tony Évora, Fremez y Roostgard trabajan la litografía y los afiches.

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