El Burro de Bainoa

El Burro de Bainoa
El Burro de Bainoa

En Cuba con frecuencia se escucha mencionar al Burro de Bainoa, leyenda que ha trascendido la localidad donde nació para hacerse popular.

Historia de la localidad de Bainoa.
Bainoa es un pueblo del municipio de Jaruco, en la joven provincia occidental de Mayabeque, que fue fundado en 1795 gracias a la fertilidad de sus suelos para el cultivo de la caña de azúcar. El primigenio caserío se benefició también del camino Real de La Habana a Matanzas, puesto que los viajeros se detenían en tiendas y tabernas para comer, beber y pasar la noche antes de proseguir su viaje. En 1803 se construyó la iglesia y ya para el 1846 el censo registraba 300 habitantes y 62 casas.
En el año 1900, la compañía inglesa de Ferrocarriles Unidos de La Habana construyó el apeadero de Bainoa en la vía que rodaba hacia el oriente del país. Allí empezaron a detenerse todos los trenes en ida o vuelta. Descargaban primordialmente mercancías, que carretones de tiro animal trasladaban a zonas circunvecinas alejadas de la línea férrea.

Leyendas sobre el Burro de Bainoa

Leyendas populares cuentan que Bainoa andaba suelto por las calles un burrito sin dueño, al que los habitantes consideraban uno más de la población. En una casa le daban maíz, en otra agua mientras el inofensivo animalito deambulaba por las calles a sus anchas. Aunque no faltaba quien trataba de divertirse a costa de la precaria inteligencia del borrico, haciéndole toda clase de maldades y abusos. Algunas personas afirman que El Burro de Bainoa si tenía dueño, y que caminaba detrás de él como si fuera una mascota.
Otras versiones de la tradición oral afirman que el Burro de Bainoa fue el sobrenombre de un estibador que trabajaba en el andén de la estación ferroviaria cargando a la espalda toneles de manteca y los soportaba con la fuerza y paciencia de un burro.
Por otro lado, también se hace referencia a que un señor muy adinerado de la zona, cuando iba a la valla de gallos a apostar, encendía sus habanos con billetes de 10 o de 20 pesos, motivo por el cual le apodaron el Burro, en alusión a su falta de inteligencia.
Se dice también que en este poblado existían unos burros confeccionados en madera para que los ciudadanos que se disponían a tomar el tren pudieran colocar las monturas de sus caballos hasta que regresaran del viaje.
Cuando a una embarazada a término se le demora más tiempo del habitual el presentársele el trabajo de parto, también se le suele decir que está preñada del burro de Bainoa, haciendo referencia al largo tiempo de duración del embarazo de los equinos.

Realidad sobre el Burro de Bainoa

La realidad es que estudios realizados por historiadores del municipio de Jaruco arrojaron que una familia de la zona, de apellido Alentado, adquirió un ejemplar equino de tamaño mayor que sus similares, el cual fue utilizado como animal de trabajo en un área próxima al andén de la estación del ferrocarril de Bainoa.
Los pasajeros de los trenes, impresionados por el ejemplar, lo identificaron como “El Burro de Bainoa”. Un día el animal desapareció, pero su imagen quedó en la memoria popular.

Celebridad de Bainoa

Actualmente Bainoa es conocida como la “capital del frío debido a las bajas temperaturas que frecuentemente se registran en el territorio debido, entre otras causas, al suelo ferralítico rojo compactado que al absorber el agua de lluvia de forma rápida, lo mantiene seco; así como a la altura de la localidad, estimada en 97 metros sobre el nivel del mar. El centro meteorológico local de Bainoa registró en febrero de 1996 el récord nacional de temperatura más baja del país en 0,6 grados Celsius.
Sin embargo, la verdadera razón de la fama de Bainoa es debido a la fábula del Burro de Bainoa. El poblado de Bainoa salió del anonimato gracias a su peculiar animalito, y su historia trascendió a toda Cuba de tal manera que cuando alguien hace cosas torpes, o comete una estupidez, se le suele decir en broma: “Eres más burro que el Burro de Bainoa”.
No obstante, el Burro de Bainoa no es el único burro famoso en Cuba. En Santa Clara lo emulaba el Burro Perico, y en Holguín el burro Pancho, parroquiano del bar en el Mirador de Mayabe.

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