El cañonazo de las 9

El cañonazo de las 9
El cañonazo de las 9

Una breve introducción sobre el cañonazo de las 9

El cañonazo de las 9 es una ceremonia militar habanera que data del siglo XVIII y que aún se mantiene en la actualidad. Se traduce literalmente en un disparo de cañón originado desde la Batería de Ceremonia de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña y con el cual se anunciaba, por aquel entonces, el cierre definitivo de las murallas de la ciudad colonial. Actualmente, los encargados principales de llevar a cabo esta tradición histórica-militar son jóvenes reclutas del Servicio Militar, los cuales vestidos con uniformes a la usanza de la época ofrecen una lección de historia a cientos de turistas nacionales y extranjeros que se reúnen todas las noches para presenciar el disparo de la salva.

El cañonazo de las 9 y su historia

Los orígenes de esta práctica se remontan a una reglamentación militar de la Colonia Española del siglo XVI, la cual ordenaba disparar un cañonazo a las 4:30 de la mañana y otro de retreta sobre las 8 de la noche. Estas descargas de cañón eran realizadas primero desde un buque de guerra que se encontraba siempre anclado en la entrada de la bahía y posteriormente el complejo sistema defensivo asumió el disparo para anunciar a los vecinos el momento preciso de cerrar y abrir las puertas de la muralla y la colocación de la cadena que cerraba la entrada del puerto. Casualmente se sentía también un disparo que indicaba la entrada del correo marítimo. De esta forma, esta práctica se convirtió en la fórmula oficial para avisar a pobladores y visitantes de la capital cubana que a partir de aquel momento, si no habían entrado en la ciudad de intramuros, debían permanecer detrás de las gruesas murallas que rodeaban a la villa a lo largo de decenas de kilómetros y que servían para resguardarla contra el ataques de corsarios y piratas. Resulta innegable, que desde las épocas coloniales, el cañonazo ha servido como forma organizativa de la vida social de los habaneros.

El cañonazo de las 9 y su repercusión cultural

Se afirma que con su manto acústico el cañonazo de las 9 recorre de forma ininterrumpida todos los rincones de la ciudad. En el Parque Central se puede escuchar a los 4,3 segundos, a los 9,7 en el Hotel Nacional y a los 16 segundos en la esquina de 23 y 12. Como dato curioso podemos destacar que solo fue silenciado una vez, exactamente el 24 de junio de 1942 cuando un parte del Estado Mayor del Ejército anunciaba la interrupción de dicha práctica al encontrarse el país inmerso en la Segunda Guerra Mundial. Se afirmaba además que dicha ceremonia resultaba un gasto innecesario de pólvora y le proporcionaba al enemigo la cobertura perfecta para conocer la posición exacta de la isla. Finalmente esta tradición fue retomada el 1 de diciembre de 1945 en medio de júbilos populares.

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