Capitolio Nacional de Cuba

Capitolio Nacional de Cuba
Capitolio Nacional de Cuba

Símbolo notable de la ciudad de La Habana y una de las grandes edificaciones de Cuba, el Capitolio Nacional es admirado tanto por cubanos como extranjeros.

El Estado cubano adquirió los terrenos de la antigua estación de Villanueva y se propuso inicialmente edificar en él un palacio presidencial. El 7 de agosto de 1911 se aprobó un proyecto que tendría 100 metros de frente por 70 de fondo y cuyo presupuesto alcanzaba la cifra de 1 millón 200 mil pesos.
Las obras del Capitolio Nacional de Cuba comenzaron, pero en julio de 1914 el nuevo presidente Mario García Menocal derogó las disposiciones anteriores y dispuso la construcción del Palacio de los Congresos en dichos terrenos. Se encargó entonces la adaptación de lo ya realizado y culminación de la obra a los arquitectos cubanos Félix Cabarrocas y Mario Romañach. Cabarrocas tomó como paradigma un edificio de estilo renacimiento francés, transformando completamente el proyecto original. Asimismo le adicionó dos hemiciclos, uno para la Cámara de Representantes de la República de Cuba y otro para el Senado. El nuevo proyecto cubría una superficie de 140 metros de frente por 75 de fondo.
Los trabajos continuaron sin interrupción hasta abril de 1919, cuando Menocal los paralizó nuevamente como consecuencia del aumento de su costo: las adaptaciones habían obligado a eliminar casi la mitad de lo construido, lo que encareció la obra.
En 1921, los trabajos estaban bastante adelantados, pero un decreto del presidente Alfredo Zayas otra vez paralizó los trabajos. La grave crisis económica del país impedía continuar. El terreno fue arrendado a una compañía particular para que instalara allí un parque de diversiones. Con el tiempo desaparecieron todos los instrumentos de los contratistas y lo edificado se fue deteriorando.
El doctor Carlos Miguel de Céspedes, secretario de Obras Públicas encargó un nuevo proyecto a los arquitectos cubanos Evelio Govantes y Félix Cabarrocas. Al tomar el proyecto del Capitolio se introdujeron nuevos cambios, siendo el más significativo el de la cúpula, que se hizo más esbelta y monumental. La demolición de lo ya existente se ejecutó en 35 meses. La obra se reinició el primero de abril de 1926, en un terreno de más de 43 mil metros cuadrados.
Las lámparas de bronce, los capiteles y las columnas del Salón de los Pasos Perdidos fueron encargados a Sunnier Duval Frisquet, de Londres. Las lámparas del salón de la presidencia del Senado y las de cuarenta bombillas de la Cámara de Representantes, todas de bronce laminado con oro viejo y cristales dorados con oro al mercurio, se hicieron en la Societé Anonime Bague, de París. Los mármoles que adornan el Salón de los Pasos Perdidos, el Senado y las escaleras de honor son de sesenta calidades diferentes. Se cubrieron con ellos 8 mil metros cuadrados de pisos, 2 mil de escaleras y mil de zócalos, así como 300 metros cúbicos de ónix. Todos los mármoles fueron traídos de Italia.
En el salón de conferencias del Senado hay un zócalo de mármol verde de los Alpes, con comisa de ónix dorado de Marruecos. Las pilastras son de mármol cipollino dorado oxidado. Los herrajes fueron encargados a la Yale de Standford, en Connecticut, Estados Unidos, que también confeccionó las cerraduras de estilo renacimiento italiano de la planta principal. Las oficinas de los secretarios de la Cámara de Representantes y el Senado las tienen estilo Jorge V, en tanto las de la Cámara son estilo imperio. Todas de bronce fundido con acabado de bronce antiguo.

Descripción del Capitolio Nacional de Cuba

Una ancha escalinata de granito, con 55 escalones, 36 metros de ancho y 16 de alto, conducen al pórtico del edificio. A ambos lados del fin de la escalera aparecen dos impresionantes grupos escultóricos de bronce con pedestal de granito, del italiano Angelo Zanelli, una masculina y la otra femenina, tienen una altura de 6,70 metros y representan la primera el progreso de la actividad humana y la segunda la virtud tutelar del pueblo.

El Capitolio Nacional de Cuba y su La Cúpula

Su elegancia hace reconocer al edificio desde diversos puntos de La Habana, su altura alcanza los 91,73 metros. Se destacan en la cúpula los escudos de las antiguas seis provincias cubanas, mientras al final de cada una de las salas están las puertas de acceso a los salones y galerías, coronadas con el escudo nacional en bronce.
Brillante de 25 kilates
En su centro se halla el brillante de 25 kilates, directamente bajo la aguja central de la cúpula, fijando el punto de partida de todo el sistema de carreteras del país, y también como sitio divisorio entre la Cámara y el Senado.

Estatua de la República anfitriona del Capitolio Nacional de Cuba

La base de la estatua que simboliza la República está hecha de ónix egipcio antiguo. El bloque macizo, de formación estalactítica muy rara, pesa 300 quintales. En su nicho se aprecia la Estatua de la República, con un peso de 30 toneladas y una altura total de 14,60 metros. Es la figura de una mujer joven de pie, vestida con una túnica, con casco, escudo y lanza, esculpida por Angelo Zanelli. Es la tercera estatua bajo techo en el mundo en tamaño, superada solo por el Buda de Oro de Nava, Japón y la de Abraham Lincoln en el mausoleo erigido en su honor en Washington.

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