La Catedral de la Habana

La Catedral de la Habana
La Catedral de la Habana

La Catedral de la Habana y sus principales características

La Catedral de la Habana se constituye en el principal templo religioso de la Arquidiócesis de San Cristóbal de La Habana. Se trata de una iglesia católica bajo la advocación de la Virgen María de la Inmaculada Concepción. Se ubica en la calle Empedrado entre San Ignacio y Tacón, frente a la Plaza de la Catedral y rodeada de antiguas mansiones de la aristocracia habanera colonial. Esta catedral es el mayor exponente del estilo barroco cubano y se destaca por la concavidad de su fachada, la forma de la cornisa intermedia, los espirales laterales y su remate superior. Su construcción fue impulsada por la Orden Jesuíta, pero las obras fueron paralizadas cuando los Jesuítas fueron expulsados de los dominios españoles en el año 1767. Poco tiempo después se reanudaron las obras de la Catedral con el objetivo de trasladar a ella la Parroquial Mayor de la Villa, la cual fue terminada hacia 1777. Once años después fue investida con el rango de Catedral. El templo de la Catedral forma un rectángulo de 34 por 36 metros, dividido interiormente por gruesos pilares en tres naves y ocho capillas laterales y entre sus capillas se destaca la muy antigua Nuestra Señora de Loreto, consagrada por el obispo Morell de Santa Cruz en 1755. La fachada de la Catedral da hacia la calle Empedrado y posee dos torres asimétricas colocadas una a cada lado de la estructura central. Su cúpula de color naranja intenso queda por debajo de las citadas torres.

La Catedral de La Habana y su historia

El lugar donde se asienta hoy la Catedral de La Habana fue hasta principios del siglo XVII un terreno inseguro, por lo que fue conocido inicialmente como Plaza de la Ciénaga. La construcción tuvo comienzos en 1749 y estuvo a cargo de la Orden de los Jesuitas. En 1778 por orden del Obispo Felipe José de Tres Palacios comenzaron las obras para transformar el hasta entonces oratorio de San Ignacio en la Catedral habanera, el cual estaba dedicado a la Purísima Concepción y cuya imagen se alza en el Altar Mayor. Entre 1802 y 1832 el obispo Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa ordenó la realización de importantes reformas al edificio. Para ello contrató al artista francés Jean Baptiste Vermay que junto a sus discípulos elaboraron los frescos con que cuenta hoy La Catedral. Actualmente se encuentra abierta al público y en ella se celebran regularmente misas, bautismos, bodas, celebraciones, etc.

Los interiores de la Catedral de la Habana

La Catedral de la Habana en su interior posee tres naves y ocho capillas laterales. El piso es de mármol blanco y negro y atesora varias reliquias, objetos religiosos históricos y sagrarios. En la parte superior del altar se pueden admirar tres frescos realizados por el pintor italiano José Perovani, dentro de los cuales se destaca «La Asunción». El resto de las pinturas que se encuentran en las capillas y altares fueron realizadas por el pintor francés Jean Baptiste Vermay. En el interior de la Catedral podemos encontrar varias tumbas de obispos y personajes ilustres de la ciudad y de Cuba. Allí estuvieron depositadas también las cenizas de Cristóbal Colón hasta el final de la dominación española en la isla. Las obras de escultura y orfebrería del Altar Mayor, elaboradas en ricos mármoles y metales, son casi todas del artista italiano Bianchini ejecutadas en Roma en 1820. En la Catedral existe además una colección de retratos al óleo de los obispos de la diócesis habanera, entre otras obras.

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