La Catedral de la Habana

La Catedral de la Habana
La Catedral de la Habana se constituye en el principal templo religioso de la Arquidiócesis de San Cristóbal de La Habana. Se trata de una iglesia con una..

Un recorrido por la Catedral de la Habana.

De paso por La Habana son muchos los sitios a visitar. Pero si de antigüedad e historia se trata, te proponemos conocer uno de los lugares que guarda constancia, sacrificio, lágrimas y pecados de muchas personas que la visitan en busca de consuelo, paz y perdón.
Me refiero a un recinto ubicado justo en el centro de la vieja Habana, con una plaza que le sirve de antesala. Es La Catedral, un templo católico bajo la advocación de la Virgen María de la Inmaculada Concepción.
La podrás encontrar en la calle Empedrado entre San Ignacio y Tacón, frente a la Plaza de la Catedral y rodeada de antiguas mansiones de la aristocracia habanera colonial.
Este sagrado recinto es visita obligada para profesantes de la fe católica y para todo el que decida acercarse a la historia de Cuba vista a través de una construcción que ya data de varios siglos y que permanece intocada por el tiempo. Es la Catedral de la Arquidiócesis de La Habana y de paso por la capital te invitamos a conocerla.
Ubicada justo en el centro histórico de La Habana que fuera declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 1982 por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), se alza contemplando el paso del tiempo la Catedral de La Habana.

La Catedral de la Habana y su historia.

El sitio donde hasta hoy se alza una de las más emblemáticas construcciones de la Habana colonial fue antes un terreno bastante inseguro, conocido como Plaza de la Ciénaga.
Para el año 1587 Gabriel de Luján quien fuera el Gobernador de la provincia, mandó a construir un aljibe o cisterna para aprovechar los manantiales del lugar y con esta obra aseguró que las embarcaciones del puerto y las poblaciones de la villa lograran abastecerse.
El surtido de los manantiales era muy intenso que se mantuvieron surtiendo la población durante mucho tiempo, en pleno siglo XIX existía un establecimiento llamado «Baños de la Catedral», el cual estuvo ubicado en el Callejón del Chorro, donde hoy radica la galería Víctor Manuel.

Construcción.

Pero debes saber que fueron los jesuitas los responsables de la construcción que inició en 1749. Lo ordenó un año antes el Obispo Felipe José de Tres Palacios y así comenzaron las primeras tareas para transformar el espacio que fuera el oratorio de San Ignacio en lo que se convertiría en la Catedral habanera, dedicado a la Purísima Concepción y cuya imagen se alza en el Altar Mayor.
En el año 1767 ya estaba terminado el colegio, pero no la iglesia y justo en ese momento los jesuitas fueron expulsados del llamado Nuevo Mundo. A medio construir y en un estado deplorable por el estado en el que se encontraba la que debía ser la más bella de las iglesias en Cuba, las autoridades españolas decidieron trasladarla al Oratorio San Felipe Neri.

La Transformación de La Catedral de la Habana

En 1778 por orden del obispo Felipe José de Tres Palacios comenzó el proceso de transformación del antiguo oratoria de San Ignacio en la catedral habanera dedicada a la Purísima Concepción, cuya imagen es visible en el Altar Mayor. Durante el prelado del obispo Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa, se realizaron reformas significativas. El principal benefactor de la obra fue el rico obispo de Salamanca.
Años más tarde, entre 1802 y 1832, el obispo Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa ordenó realizar importantes reformas y por esta razón contrató al artista francés Jean Baptiste Vermay quien junto a sus discípulos pintaron todos los frescos existentes en la Catedral.
Hasta hoy está abierta al público y como todo recinto religioso católico te invita a participar de misas, bodas, bautismos y todo tipo de celebraciones acordes a su fe.
El historiador Emilio Roig escribió sobre el sitio que «El antiguo desaguadero que era un mercado y corral de ganado llegó a convertirse en unos de los lugares más elegantes de la capital, donde se celebran ceremonias y grandes fiestas, que la convirtió en el primer lugar luego de la Plaza de Armas»
En la actualidad es una de las zonas más bella de la capital de la Mayor de las Antillas y muchos han expresado hermosas referencias. Alejo Carpentier dijo que La Catedral es música convertida en piedra y el escritor José Lezama Lima la llamó «La zona del primer hechizo habanero».

¿Cómo es la Catedral de La Habana?

Exteriores.

La Catedral de la Habana es el mayor exponente del estilo barroco cubano. Esta afirmación puede constatarse al observar elementos de su arquitectura como la fachada cóncava, la cornisa intermedia, los espirales laterales y su remate superior.
La fachada tiene dos torres asimétricas colocadas una a cada lado de la estructura central y la cúpula de color naranja intenso queda por debajo de las citadas torres.
En la época a su alrededor existían casas de alto estilo, pero todas las viviendas se convirtieron luego en grandes mansiones pertenecientes a terratenientes y otras importantes figuras. Así, el lugar pasó de ser un espacio sin renombre a ser la Plaza de la Catedral.

Interiores.

Puertas adentro el templo es un rectángulo de 34 por 36 metros, dividido por gruesos pilares en tres naves y ocho capillas laterales. Entre las capillas destaca la muy antigua Nuestra Señora de Loreto, consagrada por el obispo Morell de Santa Cruz en 1755.
El piso es de mármol blanco y negro. En la parte superior del altar pueden verse tres frescos del pintor italiano José Perovani, dentro de los cuales se destaca «La Asunción». El resto de las pinturas que se encuentran en las capillas y altares fueron realizadas por el pintor francés Jean Baptiste Vermay.
Otro elemento que la caracteriza son las varias tumbas de obispos y personajes ilustres de la ciudad y de Cuba. Una curiosidad es que allí permanecieron los restos del Almirante Cristóbal Colón hasta el final de la dominación española en la isla.
Mármoles y metales adornan las escultura y orfebrería del Altar Mayor, casi todas del artista italiano Bianchini hechas en Roma en 1820. También hay una colección de retratos al óleo de los obispos de la diócesis habanera, entre otras obras.

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