Chorro de Maíta

El Chorro de Maíta
El Chorro de Maíta

Datos generales sobre el Chorro de Maíta

El Chorro de Maíta se encuentra localizado en las estribaciones del sureste del Cerro de Yaguajay, en la región conocida como la Capital Arqueológica de Cuba, Banes, al norte de la provincia de Holguín. En este sitio arqueológico se encuentra uno de los más importantes enterramientos aborígenes hallados en Cuba. Se trata de un recinto sepulcral de 2 mil metros cuadrados en el que se localizan 56 entierros agroalfareros dispuestos en la misma forma, lugar y profundidad en que fueron descubiertos. En el mundo existen pocos museos-sitios como este y es el único en las Antillas. El proyecto se realizó de manera tal que la parte del área excavada quedara contenida dentro del edificio y desde cuyas galerías puedieran observarse la parcela arqueológica y el cementerio. Además, se encuentran en exposición las evidencias materiales extraídas del lugar.

El Chorro de Maíta y sus particularidades

Los grupos agroalfareros habitaron este territorio antes de la llegada de los conquistadores españoles. Constituyeron una población numerosa y alcanzaron un desarrollo cultural suficientemente significativo del cual hoy se poseen diversidad de evidencias materiales. Chorro de Maíta, en particular, fue favorecido como sitio de habitación por la presencia de agua potable abundante, el clima y la fertilidad del suelo. La aldea que aquí existió se servía del manantial que corre a unos 100 m al sur del sitio. De ahí su nombre. Desde 1930 comienzan a realizarse en el Chorro de Maíta exploraciones e incluso pequeñas excavaciones por parte de vecinos del lugar, aficionados y estudiosos. Incursionan además en él especialistas en la materia como García Robiou e Irving Rouse entre otros. Este último publica en 1942 en la Universidad de Yale el artículo Arqueología de las lomas de Maniabón, en el que describe minuciosamente los hallazgos hechos en el Chorro de Maíta: osamentas humanas, conchas de perlas, pedazos de pedernal, fragmentos de cerámicas, asas con forma humana, animal y decoradas con incisión, platos, burenes, abundantes artefactos líticos, percutores, pendientes de concha y piedra – los más bellos encontrados en la zona –, morteros, majaderos, sumergidores de redes, cuentas y dentaduras talladas en concha.

Los enterramientos en el Chorro de Maíta

Encabezado por el Departamento Centro-Oriental de Arqueología de la Academia de Ciencias de Cuba – dirigido por José M. Guarch –, en el año 1986 se produce el hallazgo más relevante del Chorro de Maíta: un cementerio de gran proporción, el primero que se ubica en Cuba en un sitio de habitación de los agricultores. En el área excavada se controló científicamente la extracción y estudio de 108 entierros, los cuales se localizaron entre 0,18m y 0,88m de profundidad, además de un número crecido de huesos aislados y fragmentos tanto de cráneos como de esqueletos postcraneales. La mayoría de los cadáveres aparecieron orientados hacia el este. La heterogeneidad de las formas de los entierros presentes en este cementerio aborigen pudo deberse a la inserción de nuevas tradiciones en medio de los profundos cambios socioculturales provocados por la presencia española en la isla. Allí se evidencian todas las formas de enterramiento encontradas no sólo en el país, sino en el Caribe y algunas variantes nunca antes registradas. Es el lugar donde pudo haber existido contacto hindo-hispánico, ya que la transculturación es evidente. A la presencia de vasijas, adornos, fragmentos de latón y cascabeles españoles se le suman los enterramientos cristianos: extremidades extendidas y brazos cruzados a la altura del pecho.

El Chorro de Maíta y otros datos de interés

Existe otro elemento convincente como para pensar que en el Chorro de Maíta también hubo presencia de culturas mexicanas. Se encontraron restos de lo que debió ser una princesa a juzgar por sus atributos: un collar (joya única en Cuba) confeccionado con coral rosado, cuarzo, perlas, doradas cuentas bicéfalas y una cabeza de ave tallada igualmente en oro a la que llamaban Inrirri en la mitología Aruaca. La forma en que llegaron esos objetos a Chorro de Maíta sigue siendo una incógnita, sin embargo, no se puede olvidar que Cuba fue poblada por oleadas sucesivas de aborígenes, provenientes de disímiles confines. El grupo que habitó el sitio se destacó por un desarrollo técnico económico alto reflejado en los ritos ceremoniales, costumbres funerarias, posibilidades para producir cuentas en grandes cantidades, estilizar los adornos, confeccionar artefactos de metal y tela y otras actividades, todo lo cual se muestra en este museo de sitio inaugurado el 1 de noviembre de 1990 y que fue declarado Monumento Nacional el 30 de noviembre de 1991.

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