Danza Contemporánea de Cuba

Danza Contemporánea de Cuba
Danza Contemporánea de Cuba

Danza Contemporánea de Cuba y su historia

Danza Contemporánea de Cuba es una compañía de danza contemporánea cubana fundada el 25 de septiembre de 1959 y cuya sede se encuentra en el Teatro Nacional de Cuba. A lo largo de sus cinco décadas de existencia, este conjunto ha realizado más de noventa giras por países de América, Europa, Asia y África y ha participado en los más importantes festivales y eventos de danzarios del ámbito mundial. En septiembre de 1959 el maestro Pedro Ramiro Guerra Suárez lanzó una convocatoria para bailarines, con el objetivo de crear una compañía. Allí se presentaron algunos con conocimientos de danza contemporánea como Lorna Burndsal, otros como Santiago Alfonso, Arnaldo Patterson y Eduardo Rivero – con experiencia en cabaret y televisión – y otros sin experiencia alguna como Alberto Méndez González, los cuales con el tiempo se convirtieron en importantes figuras dentro del panorama danzario cubano. El 19 de febrero de 1960 se produjo la primera función del Conjunto de Danza Moderna en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional de Cuba. Se estrenaron las obras “Mulato” y “Mambí” de Pedro Ramiro Guerra Suárez y “La vida de las abejas” y “Estudio de las aguas” de Doris Humphrey con montaje de Lorna Burndsall.

Danza Contemporánea de Cuba y sus particularidades

En la estética de aquellos primeros años de Danza Contemporánea de Cuba se propusieron materializar la expresión del mundo antillano. De esta forma se representaron mitos cubanos y ancestros foráneos en obras propuestas por Pedro Ramiro Guerra, el propio director de la compañía. Dentro de estas obras se destacan “Suite yoruba” de 1960, “La rebambaramba” de 1961, “Orfeo antillano” de 1964, “Medea y los negreros” de 1968, “Improntu galante” de 1970, “Suite campesina” de 1962 de Lorna Burndsall, entre otros. Pedro Ramiro Guerra Suárez cesó en 1971 su trabajo como director de la agrupación luego de no haber sido autorizado el estreno de la pieza “Decálogo del Apocalipsis” y la compañía cambió su nombre por el de “Danza Nacional de Cuba”. Para 1987 el conjunto retomó nuevamente su nombre ahora bajo la dirección de Miguel Iglesias. En este sentido, Danza Contemporánea de Cuba mantuvo en su repertorio activo más de sesenta obras en búsqueda de un lenguaje universal y peculiar que permitiera establecer una integración entre el teatro moderno y el lenguaje danzario contemporáneo sin olvidar los ancestros culturales cubanos. También se abrió al quehacer de coreógrafos más jóvenes como Lídice Núñez, Jorge Abril, George Céspedes y Julio César Iglesias. Por la dirección de esta compañía se sucedieron varios directores pero uno de los más destacados fue Sergio Vitier. Durante este período la compañía preservó algunos clásicos de Pedro Ramiro Guerra y estrenó otras piezas de jóvenes coreógrafos. Algunas de ellas son: “Fausto”, “Panorama” y “Michel Ángelo” de Víctor Cuellar, “Okantomí”, “Súlkari”, “Dúo a Lam”, “Tanagras”, “Zarabanda” y “Elogio de la danza” de Eduardo Rivero, entre otros.

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