Los Ferrocarriles de Cuba

Los Ferrocarriles de Cuba
Los Ferrocarriles de Cuba

Ferrocarriles de Cuba, una historia sobre ruedas de hierro.

A pesar de que los ferrocarriles en Cuba no son de gran interés turístico porque existen medios más rápidos y efectivos, conocer la historia del camino de hierro puede ser otra forma de entender a Cuba, su historia, su gente y su cultura.
Como datos importantes para incentivarte a visitar el Museo del Ferrocarril en Cuba y a quedarte leyendo te comento que fue introducido en Cuba en 1830 y que fue el primer país de América Latina y el séptimo en el mundo en utilizarlo. En la construcción de sus primeros tramos murieron más de 2.000 trabajadores, muchos de ellos en régimen de esclavitud.

Ferrocarriles de Cuba, Rodando, rodando llegan a la Isla.

El ferrocarril apareció por primera vez en Inglaterra en 1825 y le siguieron importantes potencias en utilizarlo. Francia, Alemania, Bélgica y Rusia y doce años después llegó a Cuba, siendo pionero en toda Hispanoamérica y segundo en América, solo después de los Estados Unidos.
1830 marcó el inicio de un proceso que costó miles de vidas y lágrimas. El Gobernador General de Cuba, Francisco Dionisio Vives creó la Junta de Caminos de Hierro para estudiar la construcción del Ferrocarril La Habana-Güines.
Pero en diciembre el proyecto se paralizó y fue retomado dos años más tarde por Claudio Martínez de Pinillos, Conde de Villanueva, nombrado presidente de la Real Junta de Fomento de La Habana.
Alfred Cruger fue el ingeniero principal de Habana- Bejucal, 27 kilómetros y medio fue el primer tramo concluido del proyecto aprobado por la Reina de España Isabel II, 2 millones de pesos negociados en Inglaterra.
Cuando concluía 1839, el ferrocarril habanero alcanzó los 44,5 km, alcanzando su destino proyectado, la ciudad de Güines, por aquel entonces cabecera de una rica región agrícola y azucarera al sureste de La Habana.
Su principal fin fue la industria azucarera, por eso sin prisa pero sin pausa le siguieron las redes ferroviarias locales partiendo de Matanzas, Cárdenas, Cienfuegos y Sagua La Grande, en el occidente y centro de la isla, o sea, donde se concentraba la producción azucarera.

¿Y Oriente?

Fue un proceso más lento aunque la idea estaba desde 1853. Priemero alcanzó Matanzas, luego por tramos hasta Sagua la Grande, lo que permitió la comunicación ferroviaria entre el occidente y el centro de la isla, hasta las ciudades de Santa Clara y Cienfuegos, a través de Cruces.
Contrastando con las redes de occidente y centro, la mitad oriental de la isla, tuvo un pobre desarrollo antes de 1898. Menos población, relieve montañoso y el menor desarrollo de la industria azucarera, así como la Guerra de Los Diez Años, fueron factores que incidieron.
Camagüey obtuvo su proyecto rápidamente pero tardó hasta su conclusión en 1851. En Santiago de Cuba se construyó en 1844 un ferrocarril de vía estrecha hasta las minas de El Cobre, el más antiguo de esa región. La vía desapareció años después y posteriormente, en 1859 se inició la construcción del primer ferrocarril de Cuba que iba desde Santiago hasta Maroto y Sabanilla y alcanzaba San Luis, Alto Songo y La Maya.
También entre Guantánamo y el puerto de Caimanera, se construyó un corto ferrocarril en 1858, que luego se extendería hacia todo el valle de Guantánamo.

El Ferrocarril cubano entre 1898-1902.

Cuando concluyó la primera Intervención Norteamericana en Cuba y terminada la Guerra Hispano-Americana, en Cuba existía un gran contraste entre la economía y la población de la mitad occidental de la isla y la oriental.
La red de ferrocarriles en Cuba era pobre y se necesitaba un cambio. Fue entonces cuando William van Horne se convirtió en el principal promotor de la obra más importante en el desarrollo del ferrocarril cubano en el siglo XX: el llamado Ferrocarril de Cuba. Este proyecto unió Santa Clara con Santiago de Cuba, 573 km ejecutados en tiempo récord entre 1898 y 1902.

El Ferrocarril cubano después de 1959.

En 1961 se creó la Empresa Consolidada de Ferrocarriles Nacionales, y en los siguientes años se importaron 80 locomotoras de la URSS, Francia e Inglaterra.
Se reconstruyó la línea central, 1 291 kilómetros de vía, 1 888 kilómetros de explanaciones, 229 puentes, 909 obras de fábrica y de todas las estaciones de pasajeros y edificios técnicos, entre La Habana y Santiago de Cuba. En 1984 concluyó el trabajo y el 19 de noviembre de 2002 se inauguró el Museo del Ferrocarril de Cuba.

El ferrocarril de Cuba hoy.

Desde el comienzo del siglo XXI la red vial cubana ha mejorado poco a poco con la adquisición de equipos de segunda mano provenientes de Canadá, México y algunas naciones de Europa.
La Unión de Ferrocarriles de Cuba trabaja en un programa de recuperación y desarrollo que se extenderá hasta el 2028 y que tiene grandes ambiciones en cuanto a las mejorías en el sistema de trenes.
Existen dos categorías: larga distancia, con los trenes nacionales; y corta distancia, con los interterritoriales y de carácter local. Pero ni la compra de equipos ni las reparaciones logran estabilizar el servicio. Se suman las ilegalidades y otros aspectos de índole económica que atenta contra el servicio de pasajeros.

Unos chinos en Cuba para mejorar el servicio.

2019 marcó un cambio definitivo en el confort del transporte de pasajeros a través del ferrocarril cubano, 80 nuevos coches de alto confort, procedentes de China.
Con ellos se pretende rescatar vías fuera de servicio La Habana-Holguín y a la vez beneficia las rutas a Santiago de Cuba, Guantánamo y Bayamo-Manzanillo.
Sin embargo muchos se preguntan cuánto durarán los vagones nuevos, si el pasaje está acorde al servicio o si será mejor tomar un avión o guagua y si al final resistirán los 30 años de vida estipulados. Un reto para la industria ferroviaria cubana.

El Vagón Mambí.

Conocido por varios nombres, suspendido en el tiempo y conservando un pedazo de la historia cubana se encuentra El Vagón mambí. El Tren, Coche o Vagón Mambí como también se le conoce, está ubicado en el Callejón de Churruca y Oficios, en La Habana Vieja.
Fue inaugurado en el año 2000, aunque su origen es centenario. 1900 fue la fecha de su construcción y fue el tercero de tres vagones de ferrocarril construidos por encargo del Presidente de la Pennsylvania Railroad Company.
Es llamado además el Coche Presidencial y aunque se dedicó a Tomás Estrada palma en específico, también viajaron en él varios presidentes entre los que estuvieron José Miguel Gómez, Mario García Menocal, Alfredo Zayas y Fulgencio Batista.
Fue restaurado a principio de los noventa del pasado siglo y al visitarlo puedes revivir el ambiente de época recreado. Allí armonizan las persianas de madera, el exquisito diseño interior y el elegante comedor.
Tiene una sala de protocolo, cocina, cuatro dormitorios con sus baños, nevera y una terraza. Se imponen las vitrinas con cristalería, cubiertos de plata y otros utensilios.
El Vagón Mambí pasó a ser patrimonio cultural a partir de 1959. De paso por la Habana puedes visitarlo, tiene entrada gratis y puedes ver una parte de la historia del ferrocarril en Cuba.

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