José Lezama Lima

José Lezama Lima
José Lezama Lima

José Lezama Lima fue uno de los escritores más importantes de Cuba y de gran trascendencia mundial

José María Andrés Fernando Lezama Lima, conocido sencillamente como José Lezama Lima, nació en La Habana el 19 de diciembre de 1910 en el campamento militar de Columbia, en La Habana, siendo el segundo de los tres hijos de José María Lezama y Rodda, coronel de artillería e ingeniero, y de Rosa Lima. Muy pronto perdió a su padre, muerto en 1919 de una influenza, mientras se desempeñaba en una misión militar en Florida.
En 1920, Lezama ingresó en el colegio Mimó, donde concluyó sus estudios primarios en 1921. Comenzó sus estudios de segunda enseñanza en el Instituto de La Habana, donde se graduó como bachiller en ciencias y letras en 1928. Un año más tarde inició los estudios de Derecho en la Universidad de La Habana. Participó el 30 de septiembre de 1930 en los movimientos estudiantiles contra la dictadura de Gerardo Machado.

José Lezama Lima y sus primeros trabajos

José Lezama Lima publicó su primer trabajo, el ensayo Tiempo negado, en la revista Grafos, en la que al año siguiente se publica su primer poema titulado Poesía. El año 1937 fue especialmente significativo para Lezama, ya que acontecieron tres hechos sobresalientes: fundó la revista Verbum, publicó su primer poema de repercusión, Muerte de Narciso, y conoció a Juan Ramón Jiménez, con quien forjó amistad. Un año más tarde se recibió de abogado y apareció su obra Coloquio con Juan Ramón Jiménez.
Entre 1939 y 1943 fundó otras dos revistas, Espuela de Plata (1939 – 1941) y Nadie parecía (1942 – 1944), y publica el poemario Enemigo rumor. Por esta época conoció a los poetas Gastón Baquero, Eliseo Diego y Cintio Vitier, que más tarde integraron el Grupo Orígenes.
Dirigida por Lezama y José Rodriguez Feo, Orígenes fue una de las publicaciones culturales más importantes de Cuba en aquella época, alcanzó a publicar cuarenta números entre 1944 y 1956, y nucleó a un grupo de artistas e intelectuales entre los que se encontraban, entre otros, Gastón Baquero, Eliseo Diego, Cintio Vitier, Fina García Marruz,Virgilio Piñera, Octavio Smith, Mariano Rodríguez y René Portocarrero. Entre los colaboradores extranjeros se encontraron Juan Ramón Jiménez, Aimé Césaire, Paul Valéry, Vicente Aleixandre, Albert Camus, Luis Cernuda, Paul Claudel, Macedonio Fernández, Paul Éluard, Gabriela Mistral, Octavio Paz, Alfonso Reyes y Theodore Spencer, entre otros.
La actividad en Orígenes no disminuyó su ritmo de trabajo, ya que por ese tiempo publicó otros dos poemarios: Aventuras sigilosas y La fijeza, así como dos colecciones de ensayos: Arístides Fernández y Analecta del reloj. Emprendió los dos únicos viajes que hizo fuera de la isla, el primero a México en 1949 y el segundo a Jamaica en 1950. En 1954 una disputa entre Lezama y Rodriguez Feo marcó el alejamiento de éste último de Orígenes, que sólo publicó tres números más hasta su clausura dos años después.
Con el advenimiento de la Revolución cubana fue nombrado director del Departamento de Literatura y Publicaciones de ese organismo, desde donde dirigió importantes colecciones de libros clásicos y españoles. En 1960 publica Dador, su último poemario aparecido en vida.
El 12 de septiembre de 1964 falleció su madre, Rosa Lima, con quien lo unía un gran vínculo afectivo, sumiéndolo en una gran depresión, y el 5 de diciembre del mismo año contrajo matrimonio con su secretaria, Maria Luisa Bautista. En 1965 ocupó el cargo de investigador y asesor del Instituto de literatura y lingüística de la Academia de Ciencias. Es en esa época cuando publicó su monumental Antología de la poesía cubana en tres volúmenes.
En 1966 publicó su primera y única novela aparecida en vida, Paradiso, cuyos primeros capítulos ya habían aparecido en Orígenes. Concebida como la síntesis y culminación de su sistema poético, desde el primer momento la obra suscitó las más diversas reacciones, desde las críticas más reaccionarias hasta los elogios más entusiastas. Mientras que la crítica oficial denostó la obra, calificándola de morbosa, hermética y hasta pornográfica, con algunas excepciones como la de Cintio Vitier o Alejo Carpentier, los primeros y más cálidos reconocimientos le llegaron del extranjero, como fueron los casos de Mario Vargas Llosa, Carlos Monsivais, Octavio Paz y Julio Cortázar. En la actualidad, Paradiso está considerada como una de las cien mejores novelas del siglo XX en español, según el periódico El Mundo.
En 1972 recibió el Premio Maldoror de poesía de Madrid y en Italia el premio a la mejor obra hispanoamericana traducida al italiano, por la novela Paradiso.
Falleció en la madrugada del 9 de agosto de 1976, a consecuencia de las complicaciones del asma que padecía desde niño, y fue sepultado en el panteón familiar en la Necrópolis de Cristóbal Colón. Un año después apareció su novela póstuma e inacabada, Oppiano Licario, secuela de Paradiso; y en 1978 Fragmentos a su imán, su último poemario, con un prólogo de Cintio Vitier. El Premio Casa de las Américas en la categoría de poesía lleva su nombre.

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