Museo Farmacia Taquechel

Museo Farmacia Taquechel
Museo Farmacia Taquechel

El Museo Farmacia Taquechel, en La Habana, representa una combinación de arqueología y farmacia.

Localizada en la popular calle Obispo, en el Centro Histórico de La Habana, el Museo Farmacia Taquechel representa una combinación de arqueología y farmacia. La institución radica en una antigua casa de vivienda que fue adaptada por el doctor Francisco Taquechel Mirabal en 1898 para establecer una importante farmacia. El local fue restaurado en 1996 para convertirla en un peculiar museo. Como parte de su nueva vida se comercializan, además, productos naturales para fines terapéuticos y medicamentos homeopáticos.

Exhibición del siglo XIX en el Museo Farmacia Taquechel

En este museo se muestra una amplia colección de frascos de porcelana francesa del siglo XIX así como otros útiles de farmacia y laboratorio. En él se realizan exposiciones transitorias como la nombrada Arqueología y Farmacia, conformada por frascos de farmacia y perfume, libros de recetas, útiles e instrumentos provenientes de droguerías existentes en La Habana en otros tiempos, hallazgos de excavaciones realizadas en diferentes sitios del Centro Histórico.
Quizás muchos de esos pequeños frascos salieron de la propia farmacia Taquechel, y detrás de cada uno de ellos hay un mundo fascinante, esperanzas depositadas. Muchos de estos envases, salvadores de vidas, exhiben las cartelas de farmacias habaneras que llevan a arqueólogos e investigadores a seguirles el rastro. Estas exposiciones favorecen en el público un mayor conocimiento sobre temas relativos al mundo farmacéutico, al mostrarse y divulgarse las investigaciones en el campo farmacéutico en esa zona antigua.
En el Museo Farmacia Taquechel puede apreciarse además antiguas arañas de cristal, un esqueleto y un purificador de agua.

Comercialización de productos naturales en el Museo Farmacia Taquechel.

La actual Farmacia Taquechel rinde honores a su creador, quien concedió fama y preferencia a su tienda y laboratorio por la calidad de sus productos y los razonables precios.
Para seguir la línea de la excelencia que la marcó desde sus inicios, la tienda ofrece una amplia gama de remedios naturales, medicinas homeopáticas, cosméticos, suplementos dietéticos y otros productos cubanos. Entre los artículos que distinguen a la Farmacia Taquechel, sobresalen las cremas de algas, mieles, vitaminas y minerales antioxidantes, y productos derivados del cartílago de tiburón y también de la caléndula.
El establecimiento, al que cada día acuden más de doscientas personas, se dedica a la vez a desarrollar una actividad sociocultural con la comunidad, de manera específica con los niños y las personas de la tercera edad.

Historia de la farmacia cubana.

Los orígenes de la farmacia cubana se remontan al año 1598, cuando Sebastián Milanés y López Alfaro fundaron dos establecimientos situados, el primero, en la calle Real, hoy Muralla; y el segundo, cerca del Desagüe (Callejón del Chorro). A estas primigenias farmacias acudían los habaneros en busca de opio, alcanfor, sal volátil, jarabes, agua de canela, ungüentos, entre otros remedios.
Ya en 1670 la ciudad contaba con una docena de farmacias que alcanzaron mayor auge a raíz del desarrollo de la producción cañera. La controvertida frucanga, compuesto de miel de caña fermentada o aguardiente primario, marcó el despegue de tan concurridos sitios.
Influenciadas por los avances de la alfarería europea del siglo XVIII, las farmacias trajeron a sus estanterías pomos de porcelana y cristal que constituyeron elementos decorativos en sí mismos. A esta distinción se le unió la estantería de caoba que sustituyó a los rústicos armarios de pino, en tiempos del Dr. Guillermo Labé. La propia Farmacia Taquechel fue una de las que se inspiró en las corrientes francesas.

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