La Oficina del Historiador de La Habana

La Oficina del Historiador de La Habana
La Oficina del Historiador de La Habana

Datos generales sobre la Oficina del historiador de La Habana

La Oficina del Historiador de La Habana fue creada en 1938 por el Dr. Emilio Roig de Leuchsenring (1889-1964), con el objetivo de proteger La Habana Vieja. La restauración de la zona histórica se mantuvo y aumentó considerablemente con la gestión del Dr. Eusebio Leal Spengler, quien en 1967 se erigió como Historiador de la Ciudad de La Habana y actualmente es la máxima autoridad para la restauración integral del Centro Histórico.

La Oficina del Historiador de La Habana y su historia

En el proceso de desarrollo de la Oficina del Historiador de La Habana durante todos estos años se pueden advertir cuatro etapas fundamentales. La primera etapa va de 1938 hasta 1964. El 11 de junio de 1938 tuvo lugar su fundación. A partir de aquí nacieron los pilares fundamentales para la protección del patrimonio: la Comisión de Monumentos, Edificios y Lugares Históricos y Artísticos Habaneros el proyecto de Ley de los Monumentos Históricos, Arquitectónicos y Arqueológicos y también el trabajo conjunto realizado con la Junta Nacional de Etnología y Arqueología. En la década de 1940, la Oficina del Historiador luchó por el rescate, la protección y rehabilitación de los monumentos y sitios históricos de la ciudad. La segunda etapa comienza en 1964 y se extiende hasta 1980. Durante este período se emprendió la búsqueda de la documentación histórico-técnica perdida a lo largo de los años. La restauración del Palacio como sede del Museo de La Ciudad comenzó el 11 de diciembre de 1967. De 1976 a 1978 la Dirección del Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura llevó adelante una ardua labor en la redacción de legislaciones para la protección del patrimonio en todos sus aspectos. De esta manera, el Centro Histórico de la ciudad resultaba declarado Monumento Nacional en 1978 por la Comisión Nacional. Aparecen artículos en los diarios y revistas de mayor número de lectores. Se inician también los ciclos de conferencias en el Museo de la Ciudad con recorridos por lugares de interés. Esta iniciativa generó luego el programa televisivo semanal “Andar La Habana”. La tercera etapa comprende los años 1981 hasta 1993. En 1981 el Estado asigna un presupuesto para la rehabilitación y restauración del Centro Histórico. Los Planes de Restauración siguieron una estrategia de concentración de las acciones en la Plaza de Armas y Plaza de la Catedral, el inicio de los ejes Oficios, Mercaderes, Tacón y Obispo. Fueron restaurados grandes monumentos como el Convento de Santa Clara y las fortificaciones de los Tres Reyes del Morro y de San Carlos de la Cabaña. En 1982 la UNESCO lo declara Patrimonio Cultural de la Humanidad. En este mismo año, como proyecto PNUD-UNESCO, nacía el Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología. En 1985 esta institución, de manera conjunta con la Dirección Provincial de Planificación Física y Arquitectura, elaboraba los Lineamientos Generales para la Recuperación del Centro Histórico. En 1991, la Dirección de Arquitectura y Urbanismo del municipio La Habana Vieja elaboraba el Plan Director municipal. La cuarta y última etapa comienza en 1993 y se mantiene hasta la actualidad. En la nueva coyuntura internacional y con las medidas adoptadas por el Estado Cubano para hacer frente a la crisis económica se estimuló el crecimiento de la actividad turística, fundamentalmente en La Habana y con apertura al capital foráneo. Para esto se dotó a la Oficina del Historiador de un respaldo legal que le permitiera establecer un desarrollo autofinanciado y sostenible. El Decreto-Ley 143 de octubre de 1993, aprobado por el Consejo de Estado de la República de Cuba consideraba al territorio de la Habana Vieja como una “Zona priorizada para la conservación”. La Oficina deja de ser una institución supeditada al gobierno provincial para subordinarse directamente al Consejo de Estado, lo que implicaba una agilización en la toma de decisiones. También se le reconocía personalidad jurídica que le permitiría asociarse y establecer relaciones de diverso tipo con nacionales y extranjeros y cobrar impuestos a las empresas productivas enclavadas en el territorio para destinarlos a la rehabilitación. Se creó la compañía turística Habaguanex con el objetivo de explotar y desarrollar el fondo hotelero y extrahotelero del Centro Histórico.

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