Parque Nacional La Demajagua

El Parque Nacional La Demajagua
El Parque Nacional La Demajagua

El Parque Nacional La Demajagua es el sitio donde Carlos Manuel de Céspedes inició en 1868 la primera Guerra de Independencia cubana.

Localización del Parque Nacional La Demajagua

El lugar está ubicado a 13 Km. de la ciudad de Manzanillo. El terreno, de modo general, es de forma regular con la excepción de una pendiente que tiene acceso hacia el mar.

Orígenes de La Demajagua

La primera referencia que se tiene de la finca La Demajagua, data de junio de 1843, cuando José Joaquín Palma le vendió a Magín Plá un pequeño trapiche con 6 caballerías de tierra en el pasaje nombrado Demajagua, perteneciente al cuartón Punta de Piedra en el Partido de Yaribacoa (sitio ubicado entre los ríos Yara y Jibacoa), en la cantidad de cien pesos. Luego, el trapiche pasó de manos de Magín Plá a su hermano José, quien presentó quiebra en 1857. El Licenciado Carlos Manuel de Céspedes representó como abogado a José Plá. En la reunión de los acreedores, Carlos Izaguirre, representante de Francisco Javier de Céspedes, ofreció diez mil ochocientos pesos por la finca, el trapiche, los cinco esclavos que poseía y todas sus dependencias.
Al ser adquirido por Francisco Javier de Céspedes el ingenio Demajagua era un pequeño trapiche de bueyes. En años subsiguientes aumentó la dotación de esclavos, de modo que el ingenio llegó a contar con una cantidad de 25 esclavos para realizar el proceso de plantación y producción.
El 14 de marzo de 1866 el patricio bayamés Carlos Manuel de Céspedes compró a su hermano Francisco Javier la finca. En manos de Carlos Manuel la finca mejoró mucho. Una reforma sustancial introducida por Céspedes fue la de realizar la mayor parte del trabajo de la zafra con obreros asalariados casi en su totalidad, aunque también laboraron una veintena de esclavos. Otra innovación de Céspedes como industrial azucarero fue transformar el Ingenio en Central. Ya en 1867 la finca aparecía inscrita en el catálogo de los ingenios centrales de Cuba.
Fue esta finca el escenario donde tuvo comenzó la primera guerra por la independencia de Cuba, que Céspedes inició dando la libertad a sus esclavos. Por estas razones el sitio es, sin dudas “Templo y Altar de La Patria”. Además, allí se confeccionó La Bandera de la Demajagua, estandarte que simbolizó el levantamiento.
El 17 de octubre de 1868, la parte fundamental de la finca, el ingenio, la hacienda y el barracón fueron destruidos producto de la represalia del gobierno español contra Céspedes. El ingenio fue convertido así en la primera propiedad cubana destruida durante la Guerra Grande. A partir de entonces, la finca quedó abandonada y en ruinas; luego por muchos años sirvió para pastar ganado.

Creación del Parque Nacional La Demajagua.

En 1929 fue cedida una parcela para que se construyera un Parque Nacional, justo reclamo del pueblo manzanillero. En los años siguientes el lugar fue atendido por los Veteranos de La Guerra de Independencia y por la logia masónica, la cual, en 1928 erigió un obelisco en honor al venerable maestro “Hortensio”, seudónimo con que se denominó a Céspedes por parte de los miembros de La Logia Masónica “Buena Fe” que, en abril de 1868, se constituyó en la ciudad de Manzanillo y lugar donde cobraron valor los planes insurrecciónales.
Al triunfo de la Revolución y hasta 1968, algunos vecinos habitaban parte del lugar donde antes se ubicaba el batey del demolido ingenio de Céspedes, por lo que al decidirse la ejecución del Parque Nacional en el escenario original, se decidió la realización de 18 confortables viviendas en un lugar cercano al sitio, pero fuera del declarado para la ejecución del proyecto de arquitectura simbólica y a su vez mejorar el nivel de vida de las familias allí asentadas.
El 10 de octubre de 1968, con la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro, fue inaugurada el Parque Nacional La Demajagua en velada conmemorativa por el centenario del inicio de las luchas independentistas; luego en igual fecha de 1978 fue declarado, de modo oficial, Monumento Nacional de la República de Cuba.
En este parque hay un significativo complejo monumentario. En torno a un frondoso jagüey, cuyo tronco atraviesa la catalina del antiguo ingenio de Carlos Manuel de Céspedes, se yergue en forma de arco elipsoidal un muro de rajón que simboliza el nacimiento y desarrollo de la Revolución Cubana a través de más de una centuria.
A un lado y otro del muro, avanzan hacia la cima, como partiendo de las entrañas del suelo, seis nervios del mismo material que reflejan el esfuerzo realizado por el pueblo en su proceso revolucionario. A diez metros de la catalina del ingenio se encuentra la parte más alta de la plataforma trapecial que funciona como un mirador, cuya altura es variable hasta enlazarse con el muro. Sobre dicho mirador descansan un bloque con cuatro tarjas alusivas a la epopeya nacional por la independencia y dos astas donde ondean la bandera cubana y la enarbolada por Céspedes en 1868. Hacia la zona más elevada del muro que simboliza la Revolución, en una perforación rectangular se halla la campana de La Demajagua mediante la cual el 10 de Octubre de 1868 Carlos Manuel de Céspedes llamó a sus esclavos para liberarlos y anunciarles el inicio de la guerra.

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