René Portocarrero

René Portocarrero
René Portocarrero

René Portocarrero es una de las figuras cimeras de las artes plásticas de Cuba

René Portocarrero nació en el Cerro, La Habana, el 24 de febrero de 1912. Es el hijo menor de una familia numerosa, burguesa y acomodada que favoreció sus tempranas aficiones artísticas. Desde muy pequeño mostró su vocación por la pintura. Entre los cuatro y los trece años vivió en una casa cerca del Paseo del Prado, donde se celebraban las tradicionales fiestas de carnaval. Pintaba incesantemente grandes paisajes del campo, a donde iba a menudo durante su infancia y su adolescencia.
En 1923 Portocarrero expuso por primera vez un paisaje en el Salón de Bellas Artes de la Asociación de Pintores y Escultores de La Habana. En 1924 recibió algunas clases de pintura en la Academia Villate de La Habana. En 1926 matriculó la asignatura de Dibujo elemental en la Escuela Nacional de Bellas Artes de San Alejandro. Su temperamento artístico no se adaptó a esta clase de aprendizaje tradicional académico y siguió pintando por cuenta propia. Fue en gran medida, como la mayor parte de sus contemporáneos, un autodidacta.

René Portocarrero en la década del 30.

En 1930 Portocarrero se independizó económicamente de su familia y trabajó como oficinista en una compañía europea de turismo. Es precisamente en la década del 30 que Portocarrero comenzó a darse a conocer en los medios artísticos. En 1934 realizó su primera exposición personal en la sociedad Lyceum de La Habana. En 1935 participó en la Exposición Nacional de Pintura y Escultura, primer salón oficial convocado por una dependencia estatal, en el que también participaron pintores de vanguardia como Víctor Manuel, Amelia Peláez, Carlos Enriquez y Fidelio Ponce.
Colaboró junto a Mariano Rodríguez en el Estudio Libre para Pintores y Escultores dirigido por el pintor y caricaturista Eduardo Abela, que pretendía transformar los métodos tradicionales de enseñanza artística de San Alejandro.
René Portocarrero enseñó dibujo libre hacia 1943 en la Cárcel de La Habana, en cuya capilla realizó una pintura mural titulada San Francisco de Paúl. Trabajó en las series Interiores del Cerro, Festines y Figuras para una Mitología Imaginaria que tuvieron gran peso a la hora de definir su estilo. También pintó dos cuadros para la Iglesia Parroquial de Bauta: Crucifixión y El entierro.
En 1944 pintó la serie de paisaje campesinos y realizó portadas y viñetas en la revista Orígenes, dirigida por José Lezama Lima. Realizó su gran exposición personal, con 140 obras, en el Salón de Ciencias de la Universidad de La Habana.
René Portocarrero en 1945 realizó la Serie de Brujos y viaja a Nueva York, donde permaneció casi un año. En 1947 abordó el tema de las fiestas populares en una amplia serie de pasteles. En 1949 realizó obras bajo la influencia de la abstracción e inicia un periodo que, con diversas variantes, se prolongó aproximadamente hasta 1953.
En 1950 comenzó a practicar la cerámica junto a Wifredo Lam, Mariano Rodríguez, Martínez Pedro y Amelia Peláez en el taller de Santiago de Las Vegas. En 1951 recibió premio por Homenaje a Trinidad en el V Salón Nacional de Pintura, Escultura y Grabado.
En 1960 trabajó en el mural Figuras de teatro, en el vestíbulo de la Sala Covarrubias del Teatro Nacional, en La Habana. Se organizó la primera exposición retrospectiva de Portocarrero (1933-1960) en la Biblioteca Nacional José Martí. En 1961 inició su serie de Paisajes de La Habana. Fue delegado al Primer Congreso Nacional de Escritores de Cuba.
En 1965 asistió a su exposición personal en el Museo de Arte Moderno de Ciudad México. En 1966 expuso la serie de 27 óleos Retratos de Flora, en una sala personal, invitado por las autoridades de la XXXIII Bienal de Venecia. En 1967 se organizó la gran exposición retrospectiva, con más de 300 obras, en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana. En 1982 se inauguró la exposición Obras capitales de René Portocarrero en el Museo Nacional de Bellas Artes.
Portocarrero fue objeto de numerosas distinciones y condecoraciones, entre las que sobresalen la Orden de la Cultura de Polonia, máxima condecoración otorgada por este país a los más destacados intelectuales extranjeros; Miembro Consejero de Honor de la Asociación Internacional de Artistas Plásticos de la UNESCO en 1979, la Orden Félix Varela de Primer Grado que se otorga el Consejo de Estado de la República de Cuba, en 1982 le fue impuesta el Águila Azteca, la más alta condecoración mexicana. Murió en La Habana, el 7 de abril de 1985.

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