El Taller Experimental de Grabado de La Habana

El Taller Experimental de Grabado de La Habana
El Taller Experimental de Grabado de La Habana

El Taller Experimental de Grabado de La Habana y su historia

El Taller Experimental de Grabado de La Habana fue creado el 30 de julio de 1962 y desde sus comienzos fungió como agente activo en el fomento, la experimentación y la formación de varias generaciones de grabadores en el país. Entre sus diversos asociados se encuentran artistas plásticos, diseñadores gráficos, fotógrafos y estudiantes de artes visuales. Sus fundadores habilitaron este taller litográfico a partir del reciclaje de piedras y maquinarias de impresión desechadas por la antigua Compañía Litográfica de La Habana. Desde su apertura el taller comenzó a desarrollar proyectos netamente artísticos en la técnica de la Litografía. Al desarrollo artístico del taller se vincularon creadores graduados de las Escuelas de Arte, los cuales incorporaron técnicas y procedimientos creativos novedosos dentro del lenguaje del grabado. Los principales promotores en la creación del Taller de la Plaza fueron Orlando Suárez y el pintor chileno José Venturelli. El grupo fundador contó con unos diez artistas y con la experiencia técnica de los maestros litógrafos Amable Mouriño e Israel de la Hoya. Bajo la dirección de José Contino, en un comienzo el Taller Experimental de Grabado de La Habana tenía las intenciones de rescatar las tradiciones litográficas como medio de expresión artística y su preocupación esencial por aquellos años era dominar la técnica litográfica.

La producción artística en el Taller Experimental de Grabado de La Habana

Los años setenta marcaron la primera década creativa en el Taller Experimental de Grabado de La Habana, la cual estuvo caracterizada por el establecimiento de un vínculo estrecho entre sus fundadores y las crecientes escuelas de arte. Este espacio se convirtió entonces en el móvil ideal en el cual se reunieron los primeros egresados de la Escuela Nacional de Arte (ENA) con sus maestros. Cada maestro traía a sus discípulos, los cuales fueron formando nuevos grabadores y éstos a otros, en un proceso ininterrumpido. En el ochenta resultó más evidente aún la trascendencia nacional e internacional de esta fusión entre el Taller Experimental de Gráfica y las Escuelas de Arte. El grabado cubano ascendió de manera vertiginosa y tuvo como constante la búsqueda de nuevos caminos. Muchos de los artistas que formaron el núcleo del Taller durante estas dos décadas imprimieron su firma en la historia del Grabado Cubano. En esta extensa lista destaquemos a Eduardo Roca Salazar (Choco), Roger Aguilar, Luis Miguel Valdés, José Gómez Fresquet (Fremez), Rafael Paneca Cano, Nelson Domínguez Cedeño, Zaida del Río, Roberto Fabelo, José Omar Torres, Carlos del Toro Orihuela, Ángel Manuel Ramírez Roque, Luis Cabrera, Diana Balboa. Ya para la década del noventa, el antiguo taller había crecido tanto en número de artistas que su producción se desbordaba, lo cual reclamaba un espacio mayor. Fue así que cruzando la Plaza de la Catedral se adueñó de un viejo almacén al fondo del Callejón del Chorro. En la actualidad el taller cuenta con un salón para impresiones con espacio suficiente para más de diez prensas en uso. Cuenta además con su propia Galería y con un Gabinete de Estampas en el cual se conservan desde las primeras litografías realizadas en el Taller de la Plaza hasta las más recientes.

1 Comentario

  1. Estimados amigos

    Perdi el contacto al Sr. Paneca quien conozco desde hace unos 30 anos. Podrian darme su direccion electronica o pedirle de recontactarme por email?

    Muchas gracias de antemano por su amabilidad.

    Saludos
    Miroslav Synek
    Republica Checa

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