Teatro bufo cubano

Teatro bufo cubano
Teatro bufo cubano

Generalidades del Teatro bufo cubano

El Teatro bufo cubano es un importante género del teatro popular cubano de finales del siglo XIX. El bufo era un teatro satírico y paródico y su eficacia descansaba en la gracia y picardía de sus intérpretes y en la relación cómplice que estos conseguían con los públicos. La concurrencia de la música y el baile, del humor – en particular la del choteo cubano –, la preponderancia del intérprete y su especial relación con el público fueron los elementos fundamentales que caracterizaron a esta expresión teatral. Se mantuvo en los escenarios durante el último tercio del siglo XIX, aunque se desarrolló en dos etapas fundamentales: 1868-1869 y 1878-1900. Ambas etapas estuvieron determinadas por el clima político del momento. Sus espectáculos obtuvieron gran aceptación popular y aunque el género tuvo muchos detractores, también encontró ilustres defensores.

El Teatro bufo cubano y su historia

En Cuba la primera representación de un espectáculo de esta índole tuvo lugar el día 31 de mayo de 1868. En esta ocasión se realizó el debut de los Bufos Habaneros en el Teatro Villanueva, los cuales estrenaron – entre otras obras – Los negros catedráticos de Francisco Fernández. Con esta obra se inició el estilo “catedrático”. Pronto surgieron siete conjuntos más del mismo tipo. El primer texto dramático cubano conocido fue El príncipe jardinero y Fingido Cloridano (1730-1733) de Santiago Pita. Se puede afirmar que esta comedia inició el “choteo cubano” y con este mismo espíritu surge la obra de Francisco Covarrubias, Bartolomé Crespo Borbón y buena parte de las obras que se ubican en la línea de lo popular durante la primera mitad del XIX. Estas expresiones teatrales se constituyen en evidentes antecedentes del teatro bufo cubano. En sentido general, el bufo cubano es una expresión teatral que surge tras un extenso período de gestación histórica, en el cual confluyeron los elementos que en los planos filosófico, político y cultural dieron cuenta de la conciencia de la nacionalidad junto a aquellos que conformarían su particular forma artística: determinadas células rítmicas, formas de baile, géneros dramáticos y modos de representación escénica. Se trata de un teatro que, inscrito en la vertiente costumbrista de la cultura cubana, inundó la escena de ambientes, tipos, bailes y ritmos populares a través de piezas breves que no excedían los dos actos y cuyos argumentos se relacionaban con temas inmediatos, ajenas a toda pretensión de trascendencia. Se destacan en los repertorios del momento cuatro líneas de trabajo: la catedrática, la campesina, el sainete de costumbres y la parodia. El primer período se cerró bruscamente con la masacre que perpetraron los voluntarios españoles el 22 de enero de 1869 en el Teatro de Villanueva durante una representación bufa, expresión del ambiente insurreccional que existía en la capital a tres meses de haberse iniciado la Guerra de los Diez Años. Tras el suceso se suspendieron las garantías constitucionales, se canceló la libertad de prensa y los bufos debieron marchar con urgencia al exilio. Al término de la guerra, en 1878, los artistas regresaron y el 21 de agosto de 1879 debutaron los Bufos de Salas, compañía conducida por el actor y autor Miguel Salas y una de las favoritas de la nueva etapa. Entre las numerosas figuras relevantes de esta expresión teatral podemos citar a Francisco (Pancho) Fernández – actor, empresario y autor –, creador de la vertiente catedrática de intensa impronta en la escena posterior. Se encuentran además Manuel Mellado, Luis Cruz, Andrés García, Benjamín Valdés, Jacinto Valdés, Elvira Meirelles, Enrique Guerrero, Miguel Salas, Ignacio Sarachaga, Joaquín Robreño, Raimundo Cabrera, Manuel Mauri, entre otros.

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