El Templete

El Templete La Habana Vieja
El Templete. Poco mencionado en las publicidades es quizás uno de los sitios más importantes en la historia de la capital.Simula un pequeño templo grecorrom

El Templete. Ubicación.

Exactamente en la calle Baratillo e/ O’Reilly y Enna, Plaza de Armas, en La Habana Vieja encontramos El Templete. Poco mencionado en las publicidades es quizás uno de los sitios más importantes en la historia de la capital.

Simula un pequeño templo grecorromano que fuera construido en el año 1828 por gracia del Coronel Don Antonio María de la Torre y Cárdenas y auspiciado por el Capitán General y Gobernador Francisco Dionisio Vives y el obispo de La Habana Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa.

Allí se ofició bajo una ceiba la primera misa y el primer cabildo de la Villa, el 16 de noviembre de1519. De paso por La Habana no debes dejar de visitar este sitio lleno de tradiciones yorubas que permanecen hasta la actualidad.

El Templete es un símbolo de La Habana. Su ubicación determina el área que ocupó en un principio la Plaza y Villa de San Cristóbal de La Habana desde su fundación y que quedó perpetuada primero por la ceiba conmemorativa, luego por la piedra en la Columna Cagigal y más tarde con el templete neoclásico y sus lienzos interiores.

Las ceibas del Templete.

Bajo una ceiba se ofició la primera misa y también el primer cabildo en San Cristóbal de La Habana. Es la ceiba un elemento simbólico para la ciudad.

El paso del tiempo, que todo lo acaba, terminó con la primera ceiba, testigo del evento. Por eso, entre los años 1755 y 1757, se sembraron tres alrededores de donde ella había estado ubicada. Dos de ellas se secaron y la tercera fue talada en el año 1827 para poder construir El Templete.

Un año más tarde otras tres ceibas fueron plantadas y de ellas solo una logró sobrevivir hasta 1960, lo que se traduce en 131 años.

Salvar esa ceiba centenaria fue un empeño colectivo. Se tomaron muestras del tejido del árbol para analizarlas, rompieron la cerca de piedra a su alrededor porque comprimía sus raíces y se le aplicó un suero hidropónico enriquecido con hormonas.

Cual ser querido se aserraron las ramas y gajos secos, así como los que se orientaban hacia el mar, para evitar las penetraciones salinas; y se fumigó todo el árbol con una bomba de alta presión y bajo volumen. A pesar de todos los esfuerzos, no logró recuperarse.

En ese mismo año, 1960 se plantó otra que vivió hasta 2016. Y en este mismo año se trasplantó, procedente de Las Terrazas en Artemisa, una joven ceiba de 15 años que es la que hoy puede verse en el Templete.

Dar la vuelta a la ceiba tres veces, tocarla, abrazarla y hasta besarla atrae la prosperidad. Es lo que marca la tradición que comparten mujeres y hombres y que patentiza el marcado sincretismo tras el encuentro entre las culturas españolas y africanas.

Sucede cada 15 de noviembre, en la medianoche, los habaneros festejan un nuevo aniversario de la fundación de la ciudad, dan tres vueltas a la ceiba y piden un deseo.

La Columna Cagigal.

En 1754, en memoria de aquella primera misa, el gobernador de la Isla, Francisco Cagigal hizo erigir una columna conmemorativa. La columna tiene tres caras representando la división territorial en tres provincias de la colonia. En lo alto una imagen de la Virgen del Pilar.

En ella estaban inscritos dos textos, uno en latín y otro en castellano antiguo.

Este último decía: Fundóse la villa (hoy ciudad) de La Habana el año de 1515, y al mudarse de su primitivo asiento a la ribera de este puerto el de 1519, es tradición que en este sitio se halló una frondosa ceiba bajo de la cual se celebró la primera misa y cabildo: permaneció hasta el de 1753 que se esterilizó.

Y para perpetuar la memoria, gobernando las Españas nuestro católico Monarca el señor Dn. Fernando VI, mandó erigir este padrón el señor Mariscal de Campo Dn. Francisco Cagigal de la Vega, del orden de Santiago, Gobernador y Capitán General de esta Isla, siendo Procurador General Doctor Dn. Manuel Phelipe de Arango.

Año de 1754.

La inscripción latina fue sustituida en 1903, al restaurarse la columna, por otra cuyo texto es una versión del antiguo y dice: Detén el paso, caminante; adorna este sitio un árbol, una ceiba frondosa, más bien diré signo memorable de la prudencia y antigua religión de la joven ciudad (…).

Fue tenida por primera vez la reunión de los prudentes concejales hace ya más de dos siglos: era conservado por una tradición perpetua; sin embargo cedió al tiempo. Mira, pues, y no perezca en lo porvenir la fe habanera. Verás una imagen hecha hoy en la piedra, es decir, el último de noviembre de 1754.

Para 1827, ante el deterioro que sufría la columna, el Gobernador y Capitán de la Isla, don Francisco Dionisio Vives y Planes, Conde de Cuba, decidió restaurarla y levantar además un monumento mayor. Para esto el ayuntamiento habanero acordó la recuperación de la columna y sus alrededores.

Monumento El Templete .

En el mismo año comenzó la construcción del monumento, que recibió el nombre de Templete. La columna se colocó sobre cuatro gradas circulares de piedra y se sustituyó la imagen de la Virgen del Pilar por otra dorada a fuego.

Con motivo de la construcción del Templete, se colocó un busto en mármol, con su pedestal, del primer Gobernador de La Habana Hernando de Soto. Dentro del recinto cerrado por las verjas que circundan el Templete quedaron incluidos ese busto, la ceiba y la columna de Cagigal.

Pero en fin ¿cómo es El Templete?

El Templete es el más pequeño y menos vistoso de los edificios que rodean la Plaza de Armasy a la vez la primera obra civil de carácter notoriamente neoclásico con que contó La Habana.

Fachada.

Su fachada se compone de un pórtico de columnas dóricas sosteniendo un friso decorado y un potente frontón en cuyo centro se ubica una inscripción conmemorativa de la inauguración.

La fachada retirada presenta pilastras con capiteles dóricos en correspondencia con las columnas del portal; su techo es plano, con amplia cornisa y el edificio está elevado sobre una grada perimetral de tres peldaños de piedra de Jaimanitas. Los pisos interiores son de mármol.

Elementos valiosos del conjunto son también la cerca de lanzas de hierro terminadas en puntas de bronce, con pilares rematados por copas con piñas, lo que introduce un toque tropical en la concepción neoclásica.

Interior.

En su interior hay tres lienzos pintados por Jean Baptiste Vermay de Beaume, fundador de la Academia de Dibujo y Pintura de San Alejandro, auténticos testimonios de la inauguración del edificio y de la fundación de la villa y primera misa oficiada al pie de la primera ceiba: La primera misa bajo la ceiba memorable (1826) y Solemne fiesta religiosa oficiada por el Obispo Espada, con motivo de la inauguración del Templete, son dos de los óleos que allí pueden verse.

En tu paso por la Habana no dejes de visitar este lugar que guarda la esencia de la habanería.

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