Tesoros de Cuba en la memoria culinaria: Nitza Villapol

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Nitza Villapol
Muchos tesoros guarda la coicna cubana, Nitza Villapol entre recetas, modos y modas, pero en la memoria se guarda un nombre que recuerdan varias generaciones

Nitza Villapol un tesoro de Cuba.

Muchos tesoros guarda la coicna cubana, entre recetas, modos y modas, pero en la memoria se guarda un nombre que recuerdan varias generaciones: Nitza Villapol.
A las once de la mañana cada domingo, los cubanos recibían una tonada suave acompañada de una mujer meticulosa y clara que explicaba la forma de preparar un plato para la familia.
Cocina al minuto se llamó el espacio y estuvo al aire por más de cuatro décadas acompañando a todos. Pero su anfitriona Nitza, ella sí se quedó, como parte intrínseca de la cultura culinaria y de los tesoros que guarda la nación.
También trabajó en la radio y junto a los de la pequeña pantalla la hicieron enormemente popular. Los libros sobre cocina que escribiera fueron vendidos de manera insólita, sus colaboraciones en la prensa escrita se recortaban y guardaban por parte de los asiduos a su arte.
Su popularidad no solo fue por las recetas y la novedad de la pantalla, sino porque se tomó muy en serio su trabajo y fue más allá de recetas para colarse por los recovecos de la economía y la dieta. Lo hacís por amor, porque creía en verdad que la cocina es un arte menor que forma parte de la cultura de los pueblos.

Cocina al minuto ¿record Guiness?

Muchos dicen que su programa podría asentarse en el libro de los record Guiness porque estuvo 44 años acompañando a los televidentes. En el mundo solo le superó en antigüedad Meet the Press, de la televisora norteamericana NBC.
Sí, fue un programa más longevo, pero nadie estuvo tanto tiempo como conductora. Su contendiente más cercano sería el periodista Lawrence E. Spivak, que llevó veinte y siete años como panelista o conductor del espacio mencionado.

Nitza tesoro-mujer.

Nitza Villapol fue una mujer carismática y con fuerte presencia y talento, por eso, es, sin lugar a dudas, otro de los tesoros que esconde la isla. Muy cultivada, aspecto que demostró cuando la UNESC le encargó escribir el capítulo relativo a la cocina en el libro África en América, publicado en varios idiomas y con una decena de ediciones.
Ha sido calificada por expertos como la personalidad que más ha influido en el dinamismo y actualización de la cocina cubana, y, sobre todo, en la dificilísima tarea de modificar los hábitos alimentarios del país.
En los 90 su espacio desapareció, fue un error, pero a pesar de eso continuó su labor, escribió y publicó nuevos títulos, y se vendieron con el éxito de siempre.
Sin embargo la gente poco a poco, dejó de extrañarla, cuando murió en el año 1998 no se le rindió el homenaje que merecía.
Newyorkina de nacimiento, cubana por amor a la isla más hermosa del Caribe, Nitza estudió hasta convertirse en Doctora en Pedagogía, en 1948. Mereció la Distinción por la Cultura nacional.
Nitza expresaba que la cocina se hizo cubana en verdad cuando los garbanzos se eliminaron del ajiaco, cuando el criado doméstico asumió la cocina de los blancos y cuando el arroz se convirtió en cereal básico en las comidas. La necesidad de una salsa para mojar el arroz, las cosas fritas y la repostería marcan lo cubano donde quiera que se encuentre.
Legó a la cultura culinaria más de quince títulos, miles de programas radiales y televisivos e infinidad de columnas de prensa, como la que durante años mantuvo en la revista Cuba Internacional que la tuvo hasta el final entre sus colaboradores más distinguidos.
Nitza Villapol murió y por siempre será referencia a la hora de preparar algún plato, con su buen humor y pericia, pero sobre todo, con el tesoro culinario que brotaba de su imaginación y buen gusto.