Tomás Gutiérrez Alea

Tomás Gutiérrez Alea
Tomás Gutiérrez Alea

Tomás Gutiérrez Alea es uno de los más destacados cineastas en la historia del cine cubano y latinoamericano

Tomás Gutiérrez Alea, también conocido como Titón, nació en La Habana el 11 de diciembre de 1928. Desde temprano se interesó por el cine, en el cual se inicia en 1948, filmando cortos humorísticos. Fue fundador de la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo que agrupaba a intelectuales de izquierda, en 1950. En 1951 se graduó de abogado pero nunca ejerció esta profesión, pues su interés por el séptimo arte, a pesar de ser un campo azaroso en la Cuba de aquellos momentos, superaba las promesas de cualquier oficio generoso.
Acabado de ganar el título universitario viajó a Roma para estudiar Dirección de Cine en el Centro Sperimentale di Cinematografía. Allí se puso en contacto con el neorrealismo italiano y conoció a cineastas latinoamericanos como Fernando Birri, con quien compartiría más adelante el nacimiento del llamado Nuevo Cine Latinoamericano.
Regresó a Cuba en el año 1953 y poco tiempo después fue fundador de la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, espacio para la promoción de las manifestaciones más progresistas de la cultura cubana. Con el afán de hacer cine en un país sin industria, se incorporó al proyecto Cine-Revista, un negocio de publicidad cinematográfica que aunaba pequeños documentales, reportajes, anuncios de publicidad y cortos humorísticos. Luego se reunió con Julio García Espinosa y otros miembros de Nuestro Tiempo para formar un equipo de filmación, con el cual en 1955 realizó El Mégano, un mediometraje sobre la vida de los carboneros de la Ciénaga de Zapata que es considerado por críticos como lo mejor de la creación cubana en esa década. Debido a la descarnada crítica social ejercida por el filme, el mismo fue secuestrado por la policía del régimen dictatorial de Fulgencio Batista.

Tomás Gutiérrez Alea y la revolución Cubana.

Al triunfar la Revolución Cubana organizó en 1959, junto a otros directores, la sección de cine de la Dirección de Cultura del Ejército Rebelde, donde inició la filmación de Esta tierra nuestra, primer documental después del período revolucionario. Aunque luego dedicaría su carrera al largometraje de ficción, volvería de vez en cuando al documental, como en El arte del Tabaco (1974) y en colaboración con Santiago Álvarez en Muerte al invasor (1961).
El 24 de marzo de 1959 estuvo, junto a Santiago Álvarez, Alfredo Guevara, Saúl Yelín y Antonio Briones junto a los fundadores del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC). Tomás Gutiérrez Alea fue miembro fundador de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y en 1960 realizó el primer largometraje de ficción del ICAIC, Historias de la Revolución, con el cual inicia una obra cinematográfica que lo hace conocido en el mundo entero como uno de los grandes de la cinematografía latinoamericana.
En la década de los 60, también realizó filmes como Las doce sillas, La muerte de un burócrata y la clásica Memorias del subdesarrollo que mostrarían su genio cinematográfico. Con esta última alcanza una decena de distinciones internacionales. El filme es una especie de collage donde se mezcla la ficción con fragmentos documentales, fotografías fijas y materiales de archivo.
Alea abrió la década del ochenta con Hasta cierto punto (1983), una película sobre el machismo y los prejuicios frente a la independencia de la mujer. Le siguió Cartas del parque (1988), una historia de amor juvenil con acentos folletinescos, motivada en un fragmento de la novela El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez.
Otras logradas cintas de su cinematografía son: La última cena (1976), Los sobrevivientes (1978), y Fresa y Chocolate (1993), esta última junto a Juan Carlos Tabío. Fresa y chocolate saca a la luz la homofobia de ciertos sectores de la sociedad cubana de los años setenta, a través de la amistad de un joven militante comunista que aspira a ser escritor y un intelectual homosexual, cuyo conocimiento de la cultura cubana le permite apadrinar al primero en el camino de su aprendizaje. Con este filme, inspirado en el cuento “El lobo, el bosque y el hombre nuevo” de Senel Paz, Alea se proyectó en el mercado europeo. La película fue nominada a los premios Oscar y ganadora del Goya a la Mejor Película Extranjera de habla hispana. También junto a Tabío realizó en 1995 Guantanamera, su último filme.
Tomás Gutiérrez Alea dictó conferencias y seminarios en centros culturales y de estudios de varios países. Participó como asesor en los talleres de realización del Sundance Institute, en Estados Unidos. Recibió numerosas distinciones, entre ellas la Orden por la Cultura Nacional, la Orden Félix Varela de Primer Grado, otorgada por el Consejo de Estado, y en 1988 le conceden la categoría docente de Profesor Titular Adjunto en el Instituto Superior de Arte (ISA).
Falleció en La Habana, el 16 de abril de 1996.

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