Ventana de Luz Vázquez

La Ventana de Luz Vázquez forma parte del centro histórico urbano de la ciudad de Bayamo
La Ventana de Luz Vázquez forma parte del centro histórico urbano de la ciudad de Bayamo

Luz Vázquez fue una bella mujer, inspiradora de La Bayamesa, la romántica canción fundadora de la trova cubana.

La denominada Ventana de Luz Vázquez forma parte del centro histórico urbano de la ciudad de Bayamo, en la oriental provincia de Granma. La ventana pertenece al lugar donde residió Luz Vázquez y Moreno, bella mujer inspiradora de la primera canción romántica trovadoresca cubana, “La Bayamesa”, cantada por primera vez el 27 de marzo de 1851.

Ubicación de la Ventana de Luz Vázquez.

La ventana se encuentra ubicada en la calle Carlos Manuel de Céspedes número 160, entre Perucho Figueredo y Lora, en el reparto El Cristo. Limita al norte y al este con viviendas, al sur con la calle Máximo Gómez y al oeste con la Iglesia San Salvador de Bayamo.

Descripción de la Ventana de Luz Vázquez

Esta construcción conmemorativa está hecha con muros de ladrillos, puerta de acceso y ventana con barrotes de madera. Posee una dimensión de 15 por 100 metros cuadrados.

Historia de la Ventana de Luz Vázquez.

En 1851 vivía en la calle San Salvador (hoy llamada Céspedes), el matrimonio formado por Luz Vázquez y Moreno, y Francisco del Castillo. Considerado como un matrimonio bien llevado, querido y respetado por sus amigos y vecinos. Tuvieron siete hijos en total: Pompeyo, Francisco, Lucila, Heliodoro , Leonela, Atala y Adriana del Castillo.
El 10 de octubre de 1868, Carlos Manuel de Céspedes inició la primera gesta emancipadora contra la metrópoli española. Castillo Moreno y su heroica esposa Luz Vázquez fueron de los primeros cooperadores de la empresa libertadora. El mismo día de la Toma de Bayamo, aún con el corazón partido de dolor por el reciente entierro de Pompeyo, uno de los hijos del matrimonio, se abrieron los vastos salones de la mansión señorial, para celebrar la victoria cubana.
Cuando Bayamo estaba a punto de ser nuevamente tomada por las fuerzas españolas, los ciudadanos decidieron incendiar su ciudad antes que verla caer en manos del enemigo. Luz Vázquez con sus propias manos prendió fuego a su casa, que fue una de las primeras mansiones en arder y terminó convertida en ruinas. Actualmente en este lugar radica la sede de la UNEAC de Bayamo.

Datos de Luz Vázquez.

Luz Vázquez y Moreno nació en Bayamo en el año de 1831, en el seno de una acaudalada familia de sentimientos separatistas. Alta, delgada, de piel trigueña y profundos y vivaces ojos negros, era considerada en 1851, al cumplir los veinte años, una de las más destacadas bellezas de aquella época.
Ya casada Luz con Francisco del Castillo, al iniciarse la gesta independentista de octubre de 1868, el esposo partió a la campiña insurrecta acompañado de su hijo Francisco. Luz, quien vio morir a su hijo Pompeyo el mismo día de la toma de Bayamo, recibió después la fatal noticia de la muerte de su hijo Francisco, y enlutada y adolorida, pero resuelta, arengó a Atala, una de sus hijas, para que fuera a cantar el himno de Perucho Figueredo junto a “Canducha” Figueredo.
Ausente el esposo, muertos dos hijos, pasó Luz por la pena inmensa de ver enfermar de tuberculosis a su hija Lucila. Perdidos seres queridos, bienes de fortuna y convertido en escombros su hogar, al que prendiera con sus propias manos en el incendio de Bayamo; Luz Vázquez, acompañada de Adriana y ayudada por el resto de su prole, coadyuvó en la obra de insurrección. De ella dijo Francisco Vicente Aguilera, el patriota, “que era una joya de inestimable valor”.
Bayamo, convertido en un promontorio de ruinas, albergó a varias familias que regresaron acosadas por los españoles para guarecerse en los restos de casas ennegrecidas por el humo. A una de aquellas guaridas, en la calle de San Francisco, en la cochera de lo que había sido su aristocrático hogar, llegó Luz Vázquez con su hija Adriana, quien se encontraba más cerca de la muerte que de la vida, abrasada por la fiebre del tifus que le arrancaba la existencia y Lucila traspasada por la terrible tuberculosis.
Adriana sucumbió de un síncope, no sin antes haberse negado a ser atendida por un médico español y tras entonar el Himno de Bayamo. Muerta Adriana, toda la atención de Luz recayó en Lucila, cuya enfermedad, sacudida por tantas emociones, avanzó notablemente. La tuberculosis le había destrozado los pulmones. En esas condiciones, una noche le sobrevino un fuerte ataque de hemoptisis, al cabo del cual perdió el conocimiento. Un médico español, condolido por las desgracias acaecidas a aquella familia, trataba inútilmente de reanimarla. Llamado de improviso por el Conde de Valmaseda, tuvo que abandonar a la enferma. La madre, desde aquellos instantes, consternada y llorosa, se arrodilló junto al lecho donde finalmente murió, abrazada al cuerpo de su hija. Así terminó la vida de Luz Vázquez, mártir de la historia de Bayamo, e inspiradora de una de las más hermosas páginas musicales de la vida colonial.

Serenata frente a la ventana de Luz Vázquez.

Algunos aspectos del acontecimiento que dio origen a la famosa composición musical están por investigar; pero se tiene la certeza de que debido a incomprensiones entre la pareja de Luz y Francisco, un día Luz se disgustó y Francisco quería hacer las paces, por lo que pidió a Carlos Manuel de Céspedes y a José Fornaris que le ayudaran para cantarle su amor y conquistarla otra vez.
Entre Céspedes, Castillo y Fornaris compusieron la letra y la música de “La Bayamesa”, que fue cantada la noche del 27 de Marzo de 1851 ante la reja de la ventana cerrada en la casa de Luz, por el tenor Carlos Pérez, acompañado de una guitarra, mientras Francisco esperaba que abriera la ventana. La curiosidad y atención se apoderó del vecindario, más aún, cuando ella se asomó sonriente y feliz, pues aquellas notas dulces, apasionadas, vehementes y tristísimas conmovieron su tierno corazón.

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